Afta
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - K120
CIE 10 - K120
Las aftas, también conocidas como úlceras aftosas o estomatitis aftosa, son lesiones erosivas no contagiosas, resultantes de la ruptura del tejido epitelial (una de las capas de la piel de la boca) y la exposición del tejido conjuntivo.
Aproximadamente el 20% de la población sufre de aftas recurrentes. Y, aunque son muy incómodas, normalmente no causan problemas.
Las razones de la aparición no se conocen completamente, pero parecen estar asociadas a un desequilibrio del sistema inmunológico del individuo.
También existen algunos factores que parecen contribuir al surgimiento de las lesiones, como: trauma local, estrés, períodos cortos de sueño, reflujo gastroesofágico, cambios hormonales durante el ciclo menstrual, alergia a ciertos alimentos, deficiencia de las vitaminas B12 y C, deficiencia de zinc, hierro y ácido fólico.
La afta se presenta como una lesión ulcerada redondeada, cubierta por una membrana blanco-amarillenta, rodeada por un halo rojo. Puede aparecer en cualquier parte de la cavidad bucal, ser única o múltiple, y su tamaño también puede variar. Con una duración media de 7 a 10 días, las lesiones no dejan cicatriz, y su identificación se basa en su aspecto, el dolor que provocan y el tiempo de duración.
Todas las edades pueden verse afectadas. Sin embargo, las lesiones suelen ser más frecuentes en niños, adolescentes y adultos jóvenes, debido a la alta incidencia de traumatismos (mordeduras accidentales, uso de aparatos ortodónticos), pero principalmente por una dieta habitualmente rica en alimentos ácidos (refrescos, jugos, frutas ácidas).
Una buena higiene bucal puede ayudar a reducir la acidez en la boca. Es importante que los padres eviten ofrecer a los niños grandes cantidades de alimentos ácidos y comiencen a observar la duración de la afta. Si el malestar es intenso, se debe consultar a un cirujano dentista.
Aunque el tratamiento no es eficaz para todos los pacientes, su objetivo es acelerar el proceso de cicatrización y reducir el dolor. Se pueden utilizar antisépticos, antiinflamatorios, anestésicos o protectores de la mucosa, pero solo bajo indicación del dentista. Y deben evitarse los remedios caseros, ya que pueden dañar aún más la zona, provocando incluso quemaduras y aumento del dolor.
Las aftas no representan un peligro, pero es necesario prestar atención a las lesiones que no cicatrizan en un plazo de 15 días. En estos casos, un cirujano dentista debe evaluar el área y verificar si no se trata de un carcinoma epidermoide, causante del cáncer bucal, que frecuentemente comienza como una lesión ulcerada. También existen algunas enfermedades sistémicas con manifestaciones en la cavidad bucal, como el lupus o el herpes, que en determinadas fases de su desarrollo pueden parecerse a las aftas.
Las personas con tendencia a desarrollar aftas deben evitar consumir frutas y condimentos ácidos. Una dieta rica en hierro, ácido fólico y vitamina B12 —presentes en carnes rojas y vegetales de hojas o legumbres de color verde oscuro— contribuye a la prevención. Además, el control del estrés también es un fuerte aliado.