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Alcoholismo

Glosario de Salud del Hospital Einstein

CIE 10 - F10

¿Qué es el alcoholismo?

El alcoholismo se caracteriza por el deseo incontrolable de beber, la falta de control al intentar dejar de consumir, la tolerancia al alcohol (necesidad de dosis cada vez mayores para sentir los efectos de la bebida) y la dependencia física, que se manifiesta con síntomas físicos y psíquicos durante la abstinencia alcohólica.

El diagnóstico de alcoholismo no está relacionado con el tipo ni la cantidad de sustancia ingerida por la persona, sino con la capacidad de controlar el consumo de alcohol.

Además de la ya reconocida predisposición genética a la dependencia, otros factores pueden estar asociados: ansiedad, angustia, inseguridad, fácil acceso al alcohol y condiciones culturales. Al estar muy relacionado con la socialización —los primeros efectos del alcohol son la euforia y la desinhibición— es común que el hábito comience en la adolescencia, etapa en la que se vuelven frecuentes las reuniones con oferta de bebidas alcohólicas.

En Brasil, el 10% de la población sufre de alcoholismo. Los hombres representan el 70% de los casos, mientras que las mujeres representan el 30%.

Síntomas

Los signos y síntomas clásicamente asociados a la dependencia de sustancias son la falta de control sobre el uso, una tolerancia cada vez mayor y manifestaciones del síndrome de abstinencia. En este último caso, la persona presenta algunos síntomas al interrumpir el consumo de alcohol: temblores en los labios y extremidades (manos, pies), náuseas, vómitos, sudoración excesiva, ansiedad, irritabilidad, pudiendo evolucionar hacia convulsiones y estados de confusión mental, con desorientación en el tiempo y el espacio, así como alucinaciones.

Diagnóstico

Algunas preguntas útiles para evaluar si una persona tiene problemas con el alcohol son:

  • ¿Alguna vez ha sentido que debería reducir el consumo de alcohol?
  • ¿Se irrita cuando critican su hábito de beber?
  • ¿Alguna vez se ha sentido culpable por beber?
  • ¿Ha consumido bebidas alcohólicas por la mañana?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es SÍ, es una señal de que se debe investigar el tema más a fondo. Consultar a un médico es una buena opción.

Tratamiento

El primer paso es que el paciente reconozca que es alcohólico y quiera cambiar su situación. Luego, la familia y/o el dependiente deben buscar la ayuda de un psicólogo o psiquiatra, quien evaluará las posibilidades de tratamiento.

El tratamiento puede incluir la desintoxicación, que consiste en dejar el alcohol con acompañamiento profesional, el uso de medicamentos que ayudan a controlar el deseo de beber y el asesoramiento individual o en grupo.

La participación de la familia es fundamental en esta etapa, ya que el alcoholismo es una enfermedad que afecta no solo al dependiente, sino también a todos los que conviven con él.

Impacto

El alcohol, junto con el tabaquismo, es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de diversas enfermedades.

Cuando se consume durante un período prolongado, tiene una acción tóxica sobre varios órganos. El uso constante provoca daños en el sistema nervioso, pudiendo causar demencia, así como disminución de la sensibilidad y de la fuerza muscular en las piernas. Otras posibles consecuencias son: en el estómago, puede causar gastritis y úlceras; en el hígado, puede desencadenar hepatitis, acumulación de grasa y cirrosis; en el páncreas, provoca pancreatitis; y en el sistema circulatorio, aumenta el riesgo de miocarditis, hipertensión, accidentes cerebrovasculares y aterosclerosis (acumulación de placas de grasa en los vasos sanguíneos).

El alcohol también está relacionado con el desarrollo de cáncer en el tracto intestinal, la vejiga, la próstata y otros órganos.

Además, las relaciones sociales se ven afectadas. En el exceso y en su ausencia, el dependiente se vuelve irritable, presenta temblores y crisis de ansiedad, que solo mejoran con un consumo cada vez mayor.