Arritmias
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - I49
CIE 10 - I49
Las arritmias son alteraciones del ritmo cardíaco normal. En la mayoría de las personas, los latidos del corazón oscilan entre 60 y 100 por minuto, con variaciones según el estado de reposo o esfuerzo físico. Cambios en este funcionamiento pueden hacer que el corazón lata demasiado rápido (taquicardia) o demasiado lento (bradicardia). La mayoría de las arritmias son benignas y no causan síntomas, pero algunas pueden provocar palpitaciones, desmayos y riesgo de muerte.
Las arritmias pueden originarse en la parte superior del corazón (aurículas o supraventriculares) o en la parte inferior (ventrículos). Entre las arritmias supraventriculares se destacan las extrasístoles auriculares; las taquicardias paroxísticas (cortocircuitos en el corazón), las vías accesorias (síndrome de Wolff-Parkinson-White), la taquicardia auricular, el flutter y la fibrilación auricular. La fibrilación auricular es bastante frecuente en la práctica clínica. Se trata de una alteración del ritmo cardíaco caracterizada por contracciones rápidas y no coordinadas de las aurículas, que afecta a una gran parte de la población, especialmente en la tercera edad.
En los ventrículos, la más frecuente es la extrasístole, un latido anormal que se percibe como una pausa o sacudida en el corazón, y que generalmente no requiere tratamiento. Por otro lado, la taquicardia ventricular puede, en algunas situaciones, afectar el funcionamiento del corazón, causando sensación de palpitaciones, mareos e incluso desmayos, requiriendo atención médica inmediata. En casos extremos, puede llevar a un paro cardíaco y muerte súbita. Muchos de estos casos podrían evitarse si se diagnosticaran a tiempo.
Una gran parte de las arritmias no tiene una causa bien definida, y algunas están presentes desde el nacimiento. Otras son consecuencia de problemas en el músculo cardíaco, como infarto, insuficiencia cardíaca o enfermedad de Chagas. Las enfermedades en las válvulas del corazón también suelen estar asociadas con arritmias.
El ritmo de los latidos del corazón también puede verse alterado por el uso de medicamentos o por condiciones como disfunción tiroidea, anemia, deshidratación, infecciones, estrés, actividad física y ansiedad.
Los principales síntomas son palpitaciones, debilidad, mareos, sudoración, desmayos, confusión mental, dificultad para respirar, malestar general y sensación de presión en el pecho. Sin embargo, es importante recordar que muchas arritmias no provocan ningún síntoma.
En casos de fibrilación auricular y flutter auricular, la arritmia puede llevar a la formación de coágulos en el corazón, lo que puede causar accidentes cerebrovasculares (ACV). Por otro lado, las taquicardias ventriculares malignas pueden comprometer la función cardíaca y llevar a una muerte súbita. En estos casos, la atención médica inmediata es fundamental.
Primero se realiza una evaluación clínica, un examen físico y un electrocardiograma. En algunos casos, es necesario realizar una investigación más detallada, como la prueba de esfuerzo, el Holter —que registra los latidos del corazón del paciente durante sus actividades cotidianas las 24 horas del día— o el Web-Loop, también llamado monitor de eventos, que puede transmitir el trazado electrocardiográfico a través de internet en el momento en que se presentan los síntomas. En casos de desmayo, puede ser necesario realizar la prueba de inclinación o tilt test.
Cuando no es posible identificar el problema mediante estos métodos no invasivos, se recurre al estudio electrofisiológico, que es un cateterismo cardíaco específico para evaluar los trastornos del ritmo cardíaco. En este examen, se introducen catéteres con electrodos en el corazón a través de una vena en la ingle para diagnosticar y localizar el foco de origen de la arritmia.
Muchas arritmias no requieren tratamiento. Dependiendo del tipo e intensidad de la arritmia, puede ser necesario el uso de medicamentos, además de cambios en el estilo de vida. La reversión de algunas arritmias, como el flutter auricular, puede requerir la aplicación de una descarga eléctrica en el tórax (cardioversión eléctrica), un procedimiento que se realiza bajo sedación y, a menudo, de forma ambulatoria. En algunos casos de taquicardia (aceleración del corazón), la ablación por catéter es muy efectiva y, en muchos casos, curativa. Esta técnica consiste en la cauterización del foco de la arritmia durante el estudio electrofisiológico.
En los casos de bradicardia (latido lento), se pueden implantar marcapasos —dispositivos que emiten impulsos eléctricos para corregir fallos en el ritmo cardíaco— debajo de la piel, ofreciendo un excelente control del ritmo. Actualmente, estos dispositivos son muy pequeños y no interfieren con el estilo de vida del paciente.
También existen marcapasos especiales que ayudan en el tratamiento de algunas formas de insuficiencia cardíaca (corazones debilitados), llamados resincronizadores. En estas circunstancias, el corazón no bombea sangre adecuadamente porque la contracción del músculo ocurre de manera desorganizada. El marcapasos ayuda a corregir este trastorno (disincronía).
Además de la práctica regular de actividad física y una alimentación equilibrada (con bajo consumo de sal y grasas), es esencial realizar evaluaciones médicas periódicas (check-ups) y controlar los factores de riesgo de enfermedades como la diabetes, la obesidad, la hipertensión y el tabaquismo.