Artrosis de cadera
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - M16
CIE 10 - M16
La artrosis de cadera es una enfermedad degenerativa de la articulación de la cadera, altamente limitante para el paciente y, en general, de evolución crónica. Se produce el desgaste del cartílago articular (hueso contra hueso), formación de quistes, esclerosis y osteofitosis (espolones óseos), además de deformidades óseas.
Todos estos cambios provocan un proceso inflamatorio local con dolor, disminución de la movilidad articular y, en consecuencia, pérdida de calidad de vida.
La artrosis de cadera puede ser causada por dos tipos de alteraciones:
El grado de artrosis tiene en cuenta la cantidad de desgaste y la pérdida de cartílago. Normalmente, cuanto mayor es la lesión, más intensa es el dolor y la incapacidad funcional.
El principal síntoma de la artrosis de cadera es el dolor, y la asociación del dolor con la pérdida de movimiento provoca una disminución de la función articular.
En los casos más graves, se puede observar acortamiento del miembro, rigidez articular, cojera (marcha claudicante), y algunos pacientes presentan dificultades incluso en actividades básicas como sentarse en el inodoro o dolor al cambiar de lado durante la noche mientras duermen.
El diagnóstico de la artrosis se realiza mediante una buena consulta ortopédica, que valora los datos clínicos junto con un examen físico cuidadoso. Una vez que se sospecha la enfermedad, el ortopedista solicita inicialmente radiografías simples de la pelvis y la cadera. La gran mayoría de los casos de artrosis se diagnostican de esta manera. Cuando hay dudas o se necesita una evaluación más detallada, se pueden solicitar otros exámenes como la tomografía computarizada o la resonancia magnética.
Como vimos anteriormente, las causas de la artrosis pueden ser mecánicas y metabólicas. Por lo tanto, lo más importante para prevenir la evolución de la enfermedad es realizar un diagnóstico precoz de la causa que puede llevar al desgaste articular.
Algunas enfermedades sistémicas inflamatorias pueden ser controladas, evitando o retrasando la aparición de la degeneración en la cadera. Por eso, tan pronto como aparezca dolor o alguna limitación en la actividad articular, se debe realizar una evaluación especializada.
El tratamiento de la artrosis depende del grado de afectación articular. En los casos más leves, donde el dolor es eventual y está relacionado con actividades específicas, se puede intentar un enfoque más conservador, con fisioterapia y rehabilitación, adaptando las rutinas a la nueva realidad.
La fisioterapia, los medicamentos e incluso el uso de algunos recursos auxiliares como bastones pueden ser utilizados según el caso.
En las artrosis más avanzadas, el tratamiento quirúrgico se presenta como la mejor alternativa. En estas circunstancias, la artroplastia total de cadera (prótesis de cadera) es la solución.
Aunque se trata de una cirugía de gran porte, la artroplastia está actualmente bien dominada y ofrece excelentes resultados cuando se siguen buenas prácticas. Sus resultados dependen de una combinación de factores: una buena indicación quirúrgica, una evaluación preoperatoria adecuada del paciente, una infraestructura hospitalaria apropiada, materiales de calidad y un cirujano actualizado en las mejores técnicas.
En cuanto al postoperatorio, suele tener una evolución rápida considerando la magnitud de la cirugía. El dolor generalmente se controla con medicamentos y, muy poco tiempo después de la operación, el paciente ya puede caminar bien. ¡La mejor recomendación es que, ante cualquier dolor en la cadera, busques un especialista!