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Bronquitis crónica

Glosario de Salud del Einstein

CIE 10 - J42

Definición

La bronquitis crónica, junto con el enfisema pulmonar y el asma bronquial, forma parte de un grupo de enfermedades conocido como enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC). El punto en común entre ellas es la obstrucción crónica de los bronquios, con una limitación al libre flujo de aire a través de los pulmones.

Causa

La bronquitis crónica es causada por la inflamación de la membrana mucosa (una capa delgada de tejido que produce una secreción llamada moco – conocido como flema) que recubre internamente la el llamado a árbol bronquial, es decir, los bronquios y sus subdivisiones. La inflamación induce un aumento en la producción de moco y una consecuente disminución en el flujo de aire desde los bronquios hacia los pulmones. Esto puede percibirse como un silbido en el pecho. La expectoración se vuelve abundante, espesa, amarillenta o verdosa, y con mal olor.

Muchas personas pueden sufrir episodios breves de bronquitis aguda durante resfriados severos. Sin embargo, la enfermedad solo se considera crónica cuando hay tos productiva – es decir, con expectoración – durante la mayoría de los días del mes, por tres meses al año, durante al menos dos años consecutivos.

La incidencia de bronquitis crónica es mayor entre hombres mayores de 40 años. Estrechamente relacionada con el tabaquismo, la enfermedad también puede afectar a personas no fumadoras que están en contacto constante con polvo, humo o contaminación intensa. No obstante, un fumador tiende a presentar un cuadro clínico mucho más grave bajo las mismas condiciones. La enfermedad también puede preceder o acompañar al enfisema pulmonar.

Diagnóstico

En general, el diagnóstico se basa en el examen físico y en el historial clínico proporcionado por el paciente. La radiografía simple de tórax y la espirometría (también conocida como prueba de función pulmonar, realizada con un dispositivo llamado espirómetro, que mide el volumen de aire inspirado y espirado por el paciente) son exámenes auxiliares para el diagnóstico. A través de ellos, se puede tener una idea del grado de compromiso de los pulmones debido a la bronquitis crónica.

Síntomas

La enfermedad no comienza de forma repentina, sino que es el resultado de un proceso.

Inicialmente aparece como un “resfriado mal curado”: la persona continúa tosiendo y produciendo grandes cantidades de moco durante varias semanas. Este problema suele atribuirse únicamente al cigarrillo, ya que, en su mayoría, los pacientes con bronquitis crónica son fumadores. Con el tiempo, esos “resfriados” comienzan a dañar cada vez más los pulmones. Poco a poco, los períodos de tos y expectoración se vuelven más prolongados, hasta que, sin darse cuenta, la persona empieza a tener tos productiva constante – antes, durante y después de los “resfriados”. Estos síntomas se manifiestan con mayor frecuencia por la mañana y durante el invierno.

Prevención

Evitar el tabaquismo es la medida número uno para que cualquier persona se mantenga alejada de la bronquitis crónica. En cuanto a los profesionales que trabajan en ambientes inadecuados, con polvo y humo, la única prevención posible es el uso de equipos de protección, como mascarillas con filtros especiales. En los casos de trabajadores ya afectados por la enfermedad, puede ser imperativo alejarlos del servicio.

La vacunación contra los virus de la gripe y la neumonía neumocócica puede ayudar en la prevención de infecciones pulmonares. También vale la pena adoptar una rutina saludable, con una dieta equilibrada, una ingesta adecuada de líquidos y la práctica regular de ejercicios físicos.

Tratamiento

La primera medida consiste en reducir o eliminar los factores que puedan causar irritación de las vías respiratorias. Dejar de fumar es indispensable: el cuadro clínico y funcional del paciente mejora notablemente cuando abandona el hábito. También es recomendable evitar ambientes con altos niveles de contaminación. Los profesionales que trabajan en lugares con partículas en suspensión (por ejemplo, minas de carbón) deben, en la medida de lo posible, alejarse del trabajo.

Entre los medicamentos más utilizados en el tratamiento de la enfermedad se encuentran los broncodilatadores, los esteroides y los mucolíticos. Los broncodilatadores ayudan a aumentar el diámetro interno de los bronquios, mejorando el flujo de aire; los esteroides (o corticoides) son importantes para reducir la intensidad de la inflamación bronquial, que desempeña un papel fundamental en la bronquitis crónica; y los mucolíticos pueden ayudar a transformar la secreción espesa en una más fluida y, por lo tanto, más fácil de eliminar.

La forma más adecuada de fluidificar las secreciones es mediante inhalaciones con soluciones salinas fisiológicas. Estas también funcionan como vehículo para la administración inhalatoria de broncodilatadores.

La membrana mucosa que recubre y protege el árbol bronquial contiene glándulas formadas por células secretoras de moco. En un cuadro de bronquitis crónica, estas células se multiplican y aumentan de tamaño, produciendo un moco más espeso y difícil de eliminar por las vías respiratorias. Los bronquios, así, se convierten en un ambiente propicio para la proliferación de bacterias. Cuando ocurre una infección bacteriana, el moco se vuelve purulento, lo que requerirá tratamiento con antibióticos adecuados.

Durante los períodos de infección bronquial, los antibióticos son de fundamental importancia, ya que reducen la duración de la crisis y evitan el agravamiento del cuadro. El médico se basa en la incidencia más común de bacterias (las que con mayor frecuencia infectan al paciente con bronquitis crónica) para indicar el antibiótico más apropiado. En algunas situaciones raras, es necesario un examen bacteriológico del esputo para definir el antibiótico más indicado.

La fisioterapia específica puede aportar buenos resultados adicionales, ya que ayuda a la higiene bronquial al mismo tiempo que optimiza el patrón respiratorio del paciente. El seguimiento de rutina debe realizarse periódicamente durante la evolución de la enfermedad. Sin embargo, cuando se presenten signos de “resfriado” o infección respiratoria, es recomendable consultar al médico lo antes posible.

Por el Consejo Editorial Einstein