Citomegalovirus
Glosario de Salud de Einstein
CIE 10 - B25
CIE 10 - B25
Es un virus que infecta a la gran mayoría de las personas durante la infancia. En los adultos brasileños, la prevalencia de anticuerpos que indican contacto previo con el citomegalovirus es del 70 al 80%. En otros países, este número es menor, especialmente entre los más desarrollados.
La forma natural de transmisión es a través de la saliva y otras secreciones, pero el citomegalovirus también puede transmitirse por transfusión de sangre o trasplantes de órganos, además de la transmisión congénita. También es posible la transmisión por vía sexual.
Normalmente, en personas sin problemas de inmunidad, la enfermedad causada por el citomegalovirus se asemeja a la mononucleosis infecciosa: fiebre, aparición de ganglios y, eventualmente, signos de lesión hepática. La enfermedad suele “curarse espontáneamente”, aunque puede tardar un poco más que una “virosis común”.
La infección en pacientes trasplantados puede ser muy grave, provocando neumonía, hepatitis y rechazo de órganos sólidos. Es aún más grave en los trasplantados de médula ósea, ya que puede agravar cuadros de neumonía, lesiones del tracto digestivo, etc.
En pacientes con SIDA, la infección por citomegalovirus provoca retinitis, que puede llevar a la pérdida de la visión. También puede causar enfermedades graves en el feto y en el recién nacido, como calcificaciones cerebrales y corioretinitis.
El diagnóstico en pacientes con buena inmunidad se realiza mediante serología, IgG e IgM, siendo el IgM presente en las fases agudas de la enfermedad. El diagnóstico en pacientes inmunocomprometidos, como aquellos con SIDA o trasplantes de órganos sólidos, se realiza mediante antigenemia observada por inmunofluorescencia o por métodos moleculares, que determinan la carga viral. En estos pacientes, el diagnóstico serológico no es confiable.
El tratamiento se realiza con medicamentos antivirales, como el ganciclovir, el valganciclovir y el foscarnet. Estos medicamentos tienen efectos secundarios y deben ser utilizados con criterio.
Solo con cuidados higiénicos y lavado de manos, pues no existe una vacuna. Durante los trasplantes, es adecuado realizar periódicamente la evaluación de la carga viral o de la antigenemia y el tratamiento previo a la enfermedad, ya que entre la aparición de la carga viral o antigenemia y la enfermedad transcurre un tiempo —una o dos semanas— lo que permite iniciar el tratamiento antes de que la enfermedad comience.