Colelitiasis
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - K80
CIE 10 - K80
La colelitiasis es la presencia de piedras (cálculos) dentro de la vesícula biliar, un pequeño órgano con forma de saco ubicado cerca del hígado, que mide entre 7 y 10 cm de longitud. La vesícula almacena la bilis, que es producida por el hígado.
La función principal de la bilis es digerir las grasas y ayudar en la absorción de nutrientes como las vitaminas A, D, E y K. Está compuesta por agua, colesterol, sales biliares, bilirrubinato y lecitina. Cuando estas sustancias están en equilibrio, la bilis se mantiene en estado líquido.
Cuando el hígado produce en exceso colesterol, sales biliares o bilirrubinatos, estas sustancias se precipitan formando pequeños gránulos. Estos gránulos inician la formación de los cálculos biliares. La formación de estos cálculos está más relacionada con factores metabólicos, hereditarios y orgánicos que con la alimentación, por lo que la dieta no influye mucho en este proceso. Existen dos tipos de cálculos que pueden encontrarse en la vesícula biliar: los de colesterol y los de sales biliares. Pueden ser únicos o múltiples, y varían desde pequeños granos hasta cálculos grandes.
Los principales factores de riesgo son:
Los pacientes pueden ser asintomáticos y ni siquiera saber que tienen esta condición. En otros casos, los cálculos se descubren durante la investigación de otra patología.
El síntoma inicial es el cólico biliar, que se caracteriza por un dolor agudo y continuo, localizado en la región de la vesícula biliar o por encima del ombligo, y que puede irradiarse hacia el omóplato derecho. Muchas veces, este dolor ocurre después de consumir comidas grasosas.
Para quienes presentan síntomas, generalmente se observan:
Cólico biliar: ocurre cuando una de las piedras queda atrapada en la salida de la vesícula, impidiendo el flujo de bilis. Esto provoca una distensión importante y un esfuerzo para expulsar la piedra, resultando en un dolor similar a un cólico.
Colecistitis aguda: sucede cuando la piedra queda atrapada en la salida de la vesícula por un período prolongado. Es una inflamación aguda de la vesícula biliar con dolor intenso y constante, generalmente acompañado de fiebre.
Coledocolitiasis: es el resultado de la migración de una piedra desde la vesícula biliar hacia el colédoco, el principal conducto que transporta la bilis del hígado al intestino. En estos casos, el paciente presenta ictericia (la piel y la parte blanca de los ojos se tornan amarillas), ya que la bilis no puede llegar al intestino y se acumula en el hígado y en la sangre.
Colangitis: es una infección de los conductos biliares causada por bacterias tras la obstrucción, ya que la bilis estancada favorece la proliferación bacteriana.
Pancreatitis biliar: es la inflamación del páncreas. El conducto que lleva la bilis desde la vesícula hasta el intestino pasa por el páncreas y se une al conducto principal que drena el jugo pancreático. Cuando un cálculo obstruye estos conductos, el jugo pancreático se retiene y termina dañando el propio páncreas.
La ecografía abdominal es el examen de elección para detectar cálculos en la vesícula biliar, con una sensibilidad y especificidad del 95%. También puede detectar el barro biliar. La tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la colecistografía oral (actualmente poco disponible, a pesar de su alta precisión) son alternativas.
La ecografía endoscópica es particularmente útil para detectar cálculos menores de 3 mm y puede ser necesaria cuando otros exámenes no confirman el diagnóstico. Los exámenes de laboratorio generalmente no ayudan en el diagnóstico.
Varios factores deben ser considerados en el tratamiento de los cálculos en la vesícula biliar, siendo el principal la sintomatología del paciente. Los cálculos sintomáticos son indicación para tratamiento quirúrgico.
En el caso de cálculos asintomáticos, se analizan todas las variables involucradas para decidir si se realiza o no la cirugía.
La cirugía laparoscópica ha permitido una mayor flexibilidad en la indicación quirúrgica, ya que los riesgos de complicaciones son menores en comparación con los riesgos de las complicaciones de la enfermedad (colecistitis, pancreatitis, colangitis, etc.).
En general, los pacientes con antecedentes familiares de cáncer, enfermedades hematológicas, cálculos mayores de 1 cm, o presencia simultánea de cálculos y pólipos, deben ser operados, ya sea por cirugía convencional, laparoscópica o robótica.