Esteatosis hepática
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - K76.0
CIE 10 - K76.0
Es la acumulación de grasas en el hígado, provocada en la mayoría de los casos por la obesidad. Sin embargo, puede tener otras causas, como el consumo excesivo de alcohol, las hepatitis, la exposición laboral a productos químicos tóxicos para el hígado y el uso de anabolizantes.
La esteatohepatitis es la inflamación del hígado causada por la acumulación de grasa, que ocurre en algunos pacientes con esteatosis. Se caracteriza por la presencia de esteatosis asociada a evidencias de daño hepático, como elevación de enzimas hepáticas y parámetros inflamatorios en la sangre. Puede evolucionar hacia fibrosis (como intento del organismo de cicatrizar), cirrosis (alteración estructural y funcional del hígado, que puede llevar a insuficiencia hepática y necesidad de trasplante) y formación de tumores malignos hepáticos (CHC – carcinoma hepatocelular).
La esteatosis se considera la enfermedad hepática más común en los países industrializados occidentales. Generalmente se presenta en personas entre los 40 y 50 años de edad, y sus principales factores de riesgo son la obesidad, la diabetes mellitus tipo 2, las dislipidemias y el síndrome metabólico.
Las personas con obesidad presentan esteatosis en aproximadamente el 50% de los casos. En individuos con diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina, su prevalencia varía entre el 25% y el 69%. En estos pacientes, aunque las complicaciones cardiovasculares son las principales causas de morbilidad y mortalidad, también se considera elevada la mortalidad por enfermedad hepática crónica y carcinoma hepatocelular. La hiperinsulinemia parece predisponer al desarrollo de neoplasias en varios órganos, incluido el hígado.
La esteatosis hepática tiene una prevalencia poblacional mundial estimada entre el 6% y el 35%, basada en biopsias hepáticas. La NASH presenta, en los Estados Unidos, una prevalencia general del 3% al 15%. En Brasil, la prevalencia general de la esteatosis no es conocida, pero evaluada por ultrasonografía, se estima en un 18%.
La mayoría de los pacientes con esteatosis son asintomáticos, aunque en algunos casos de NASH puede haber fatiga, malestar general y molestias abdominales. Estos pacientes, en general, son diagnosticados incidentalmente mediante estudios de imagen abdominal (ultrasonido, tomografía o resonancia magnética), o a través de análisis de laboratorio que muestran elevación de las transaminasas. Puede haber hepatomegalia en el examen físico, debido a la infiltración grasa del hígado. La prevalencia de hepatomegalia en pacientes con esteatosis hepática es muy variable, correspondiendo aproximadamente al 18% de los casos con NASH.
La principal complicación de la esteatosis es la cirrosis hepática. Esta puede definirse anatómicamente como un proceso difuso de fibrosis y formación de nódulos, acompañado frecuentemente de necrosis de las células hepáticas.
Aunque las causas de la cirrosis hepática pueden variar (la esteatosis es solo una de ellas), siempre resulta en el mismo cuadro patológico, que además predispone a la aparición del cáncer primario del hígado, el carcinoma hepatocelular (CHC). Dependiendo de la causa de la cirrosis, también puede desarrollarse cáncer primario de las vías biliares, el colangiocarcinoma.
Se han probado diversos tratamientos para intentar revertir la fibrosis hepática que origina la cirrosis, pero hasta el momento ninguno ha demostrado eficacia real. Actualmente, el campo más prometedor se desarrolla a través de estudios sobre las células de Ito (también llamadas células estrella), que, además de perder su capacidad de almacenar vitamina A, son responsables de la síntesis y depósito del colágeno que forma la fibrosis.
Otros estudios se centran en el uso de células madre, que podrían diferenciarse en hepatocitos sanos y mejorar la función hepática. Sin embargo, los resultados aún no son alentadores, y este tipo de tratamiento se ha realizado únicamente en el ámbito de la investigación.
El único tratamiento definitivo para la cirrosis hepática sigue siendo el trasplante de hígado, en el cual el órgano cirrótico se reemplaza por un hígado completo, en el caso de donación cadavérica, o por una parte de este, en el caso de trasplante de donante vivo.
La detección de la esteatosis hepática se realiza, en la gran mayoría de los casos, mediante ultrasonografía. El diagnóstico de la evolución de la esteatosis hacia la esteatohepatitis se basa en la alteración de las enzimas hepáticas (principalmente las transaminasas), asociada a las anomalías detectadas en los estudios de imagen. El “estándar de oro” para el diagnóstico es la biopsia hepática, la cual, sin embargo, se reserva para los casos más graves.
Otras enfermedades hepáticas que también pueden estar asociadas a la presencia de infiltración grasa deben ser descartadas, como la hepatitis C, la hemocromatosis (depósito anormal de hierro en el hígado), la enfermedad hepática alcohólica, entre otras.
Recientemente se han utilizado ampliamente los llamados métodos no invasivos, en sustitución de la biopsia hepática. Entre ellos se destacan los algoritmos derivados de modelos matemáticos basados en análisis de laboratorio, la elastografía hepática transitoria (Fibroscan) y la elastografía hepática por resonancia magnética.
El cambio en los hábitos alimentarios y en el estilo de vida es fundamental para un tratamiento eficaz.
Se recomienda la práctica de actividad física, con un total de 150 minutos por semana, divididos en tres o cuatro sesiones, combinando ejercicios aeróbicos de intensidad leve a moderada con ejercicios de resistencia, utilizando pesas, aparatos o bandas elásticas graduadas.
En cuanto a la alimentación, se sugieren las siguientes recomendaciones:
Lea siempre las etiquetas de los alimentos. Evite aquellos que contengan jarabe de maíz, sacarosa, grasas trans-insaturadas, conservantes y colorantes.
Prefiera:
Evite:
Procure mantener un peso saludable. Si tiene sobrepeso, la pérdida de solo un 6 a 10% puede traer excelentes resultados. Pero atención: evite la pérdida de peso muy rápida, ya que puede haber un empeoramiento inicial de la esteatosis hepática. Si necesita bajar de peso, hágalo con orientación profesional y evite las dietas “de moda” o las publicadas en revistas.
La supresión del consumo de alcohol es el punto de partida básico. El tratamiento con medicamentos se reserva para los casos en los que hay esteatohepatitis asociada. A la luz del conocimiento actual, se han utilizado algunos fármacos, aunque con niveles modestos de evidencia científica sobre su eficacia. Entre ellos, se destacan:
La prevención de la esteatosis hepática comprende una serie de medidas relacionadas con el estilo de vida, los hábitos alimentarios y el cuidado de la salud, tales como: evitar el consumo excesivo de alcohol, mantener una dieta saludable y un peso adecuado, practicar actividad física regularmente y realizar controles rutinarios de salud, especialmente a partir de los 40 años.
El Einstein ofrece toda la gama de servicios, exámenes y recursos para prevenir, diagnosticar y tratar todas las condiciones clínicas relacionadas con este problema tan común que representa actualmente la esteatosis hepática y sus consecuencias.