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Fractura ósea

Glosario de Salud del Einstein

¿Qué es una fractura ósea?

Una fractura ósea es una lesión que ocurre cuando la fuerza aplicada a un hueso es mayor que su capacidad para soportarla. Este exceso de fuerza puede romper el hueso, desde una pequeña fisura hasta una fractura completa, en la que el hueso se parte en varios fragmentos

Síntomas

Los síntomas de una fractura ósea pueden variar según la gravedad y la ubicación de la fractura, pero generalmente incluyen:

  • dolor intenso en la zona afectada: puede ser fuerte y localizado, y empeorar con el movimiento o la presión sobre el hueso fracturado
  • Hinchazón y hematomas: el área alrededor de la fractura puede inflamarse y presentar hematomas (manchas moradas) debido al sangrado interno
  • Incapacidad para mover la zona afectada con normalidad: una fractura puede dificultar o incluso impedir completamente el movimiento de la parte del cuerpo afectada
  • Sensibilidad al tacto: la región alrededor de la fractura puede estar sensible y dolorosa al tocarla

Causas

Las fracturas óseas pueden ser causadas por una variedad de eventos y condiciones, incluyendo:

  • trauma físico: caídas, accidentes automovilísticos, lesiones deportivas y otros tipos de traumas físicos pueden provocar fracturas óseas
  • osteoporosis: una condición en la que los huesos se vuelven frágiles y propensos a fracturas. Esto puede ocurrir debido a la pérdida de densidad ósea, lo que hace que los huesos sean más susceptibles a romperse incluso con traumas o caídas leves
  • factores relacionados con la edad: a medida que las personas envejecen, sus huesos pueden volverse más frágiles debido a la disminución de la densidad ósea y la pérdida de masa muscular, lo que los hace más propensos a fracturas por caídas o traumas menores

Diagnóstico

El diagnóstico de una fractura ósea generalmente implica una combinación de historial médico, examen físico y pruebas de imagen. Los principales métodos de diagnóstico utilizados son:

  • historial médico y examen físico: se hacen preguntas sobre los síntomas, como dolor, hinchazón, incapacidad para mover la zona afectada y el evento que pudo haber causado la lesión
  • radiografía: se utiliza con frecuencia para confirmar la presencia de una fractura ósea. Puede mostrar la ubicación, el tipo y la extensión de la fractura. Dependiendo de la gravedad, pueden ser necesarias diferentes proyecciones radiográficas para visualizar adecuadamente la lesión
  • ultrasonido: en algunas situaciones, especialmente en bebés y niños pequeños, se puede utilizar el ultrasonido para evaluar fracturas, especialmente en la clavícula y las extremidades

Tratamiento

El tratamiento de una fractura ósea depende de la gravedad, la ubicación y el tipo de fractura. A continuación, se presentan algunas de las opciones de tratamiento más comunes:

  • inmovilización: en muchos casos, especialmente en fracturas simples y estables, inmovilizar la zona afectada es suficiente para permitir una adecuada cicatrización del hueso. Esto puede lograrse mediante una férula, yeso, ortesis o bota ortopédica, dependiendo de la ubicación y gravedad de la fractura
  • reducción cerrada: en algunas fracturas desalineadas o inestables, puede ser necesario realinear los huesos fracturados mediante manipulación manual, un procedimiento llamado reducción cerrada. Después de la reducción, se inmoviliza la zona para permitir la cicatrización
  • cirugía: en fracturas más complejas, como fracturas expuestas, fracturas con múltiples fragmentos o aquellas que afectan las articulaciones, puede ser necesaria una intervención quirúrgica
  • medicación: el médico puede recetar medicamentos para ayudar a controlar el dolor y reducir el riesgo de infección, especialmente en casos de fracturas abiertas
Esquema gráfico que mostra como ocorre a reparação de fratura
ajuste

Prevención

La prevención de fracturas óseas implica varias estrategias destinadas a fortalecer los huesos, reducir el riesgo de caídas y promover un estilo de vida saludable:

  • consumo adecuado de calcio y vitamina D: una dieta rica en calcio y vitamina D es esencial para la salud ósea. Alimentos como leche, queso, yogur, vegetales de hojas verdes y algunos tipos de pescado son buenas fuentes de estos nutrientes
  • práctica regular de ejercicios: actividades como caminar, correr, bailar y el entrenamiento con pesas ayudan a fortalecer los huesos. También es importante incluir ejercicios de equilibrio y flexibilidad para reducir el riesgo de caídas
  • uso de equipos de protección: en actividades deportivas o en entornos laborales donde hay riesgo de lesiones, es importante utilizar equipos de protección adecuados, como cascos, rodilleras, coderas y protectores de impacto

Referencias

Fractura ósea – Ministerio de Salud
Primeros auxilios – Ministerio de Salud