Fracturas del húmero proximal
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - S42.2
CIE 10 - S42.2
El húmero es el hueso largo del brazo, que se extiende desde el hombro hasta el codo. La parte superior del húmero, que forma parte de la articulación del hombro, es lo que llamamos “proximal”.
La fractura del húmero proximal representa entre el 5 y el 10 % de todas las fracturas. Su incidencia aumenta con la edad y está relacionada con una mayor fragilidad ósea en personas mayores, convirtiéndose en la tercera fractura más común después de los 65 años y afectando al sexo femenino en una proporción tres veces mayor. En el 90 % de los casos, las fracturas son consecuencia de traumatismos leves, como caídas desde la propia altura.
Los adultos jóvenes (de 25 a 45 años), en una proporción mucho menor que los ancianos, también pueden verse afectados, pero en estos casos la fractura del húmero proximal suele estar relacionada con accidentes de tráfico (caídas de motocicleta, atropellos, accidentes automovilísticos, etc.) o traumatismos durante la práctica de deportes.
El principal síntoma es un dolor intenso en la región del hombro y dificultad para mover esa articulación. Es muy difícil levantar el brazo cuando se presenta este tipo de fractura. En las primeras 72 horas también puede aparecer un hematoma en la zona del hombro, el brazo y parte del tórax debido al sangrado óseo.
En casos con sospecha clínica, el médico solicitará radiografías en 2 o 3 posiciones de la región del hombro. También puede indicarse la realización de una tomografía computarizada para definir mejor el tipo de fractura. Además del diagnóstico, una preocupación importante es evaluar el grado de separación de los fragmentos de la fractura.
La fractura se denomina “sin desplazamiento” cuando no hay una separación significativa de los fragmentos óseos, es decir, “el hueso se rompió, pero está en su lugar”. En la fractura “con desplazamiento”, se produce una apertura en el foco de fractura debido a la separación o angulación de los fragmentos óseos entre sí, alterando la anatomía original del hueso. La diferenciación entre fracturas “sin desplazamiento” y “con desplazamiento” es importante para elegir el tratamiento que definirá su ortopedista.
La modalidad del tratamiento quirúrgico depende del tipo de fractura y varía entre la colocación de placas y tornillos, clavos que se extienden por el canal del hueso, alambres de acero que fijan los huesos, sutura de los fragmentos y, en los casos más graves, la sustitución del hueso fracturado por una prótesis (artroplastia).