Saltar al contenido principal

Herpes genital

Glosario de Salud del Einstein

CIE 10 - A60

¿Qué es el herpes genital?

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual que puede causar heridas en la piel y en las mucosas (tejido orgánico del cuerpo, de consistencia blanda, que recubre el interior de algunos órganos) de los órganos genitales masculinos y femeninos. Una vez contraído, el virus generalmente no se elimina fácilmente del organismo.

Síntomas

Los síntomas del herpes genital pueden variar, y algunas personas pueden ser asintomáticas, es decir, no presentar ningún síntoma de la enfermedad. Sin embargo, los más comunes incluyen:

  • úlceras o heridas: las úlceras son lesiones que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Generalmente son dolorosas y pueden romperse, formar costras y luego cicatrizar
  • picazón y ardor: antes de que aparezcan las úlceras, muchas personas con herpes genital sienten picazón, ardor o una sensación de hormigueo en la zona genital
  • dolor al orinar: puede ocurrir si las lesiones están cerca de la uretra
  • hinchazón y sensibilidad: la zona genital puede volverse inflamada y sensible durante un brote intenso de herpes genital
  • fiebre y malestar general: algunas personas pueden experimentar fiebre, dolores corporales y una sensación general de malestar durante los brotes más fuertes

Causas

La causa del herpes genital es el virus del herpes simple (HSV), más comúnmente el HSV-2, aunque el tipo HSV-1 también puede ser responsable de algunos casos. Este virus es altamente contagioso y se transmite de persona a persona mediante el contacto directo con áreas infectadas o secreciones corporales, como la saliva o el flujo genital.

La infección puede ocurrir por:

  • contacto sexual: la forma más común de transmisión es a través del contacto sexual con una persona infectada. Esto incluye relaciones sexuales vaginales, anales o orales
  • contacto con lesiones activas: el virus es más contagioso cuando hay lesiones activas (úlceras o heridas) en la zona genital
  • contacto con mucosas: el virus puede infectar superficies húmedas del cuerpo, como la boca y los órganos genitales. Por lo tanto, el contacto con estas áreas infectadas también puede provocar la transmisión

Es importante destacar que el virus puede transmitirse incluso cuando la persona infectada no presenta síntomas visibles o cuando estos son muy leves. Por eso, es fundamental practicar sexo seguro, usar preservativos y realizar pruebas para detectar el HSV.

Diagnóstico

El diagnóstico del herpes genital lo realiza un dermatólogo, ginecólogo o urólogo. El proceso puede incluir varias etapas:

  • historial médico: el diagnóstico comienza con preguntas sobre los síntomas y si el paciente ha tenido episodios anteriores de lesiones genitales similares
  • examen físico: se examina la zona genital en busca de heridas o lesiones típicas de la enfermedad. Es importante destacar que, en algunos casos, las lesiones pueden no estar presentes en el momento del examen
  • pruebas de laboratorio: para confirmar el diagnóstico, se pueden realizar una o más de las siguientes pruebas:
    • cultivo viral: se recoge una muestra de secreción o tejido de la zona genital y se envía al laboratorio para cultivar e identificar el virus del herpes
    • prueba de PCR: detecta la presencia del ADN del virus del herpes en el líquido de las ampollas o en las lesiones genitales. Es una técnica altamente sensible y específica
    • análisis de sangre: detecta la presencia de anticuerpos contra el virus del herpes. Sin embargo, esta prueba no puede determinar la ubicación de la infección (genital u oral) ni si la infección es reciente o antigua
  • evaluación de recurrencia: si el paciente presenta lesiones genitales recurrentes, es necesario evaluar las características y patrones del caso para confirmar el diagnóstico

Es fundamental consultar a un profesional de salud ante los primeros signos de síntomas sospechosos o si se cree haber estado en contacto con alguien infectado.

Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden ayudar a manejar la infección, aliviar los síntomas y reducir la transmisión del virus a otras personas.

Tratamiento

El tratamiento del herpes genital consiste en el uso de medicamentos antivirales para aliviar los síntomas, reducir la frecuencia y gravedad de los brotes, y ayudar a prevenir la transmisión a otras personas. Es importante recordar que esta infección no tiene cura definitiva, pero el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas. Las opciones incluyen:

  • antivirales orales: generalmente son la primera línea de tratamiento para el herpes genital
  • antivirales tópicos: en algunos casos, el profesional de salud puede recetar una crema antiviral, como pomadas para aplicar directamente sobre las lesiones genitales, con el objetivo de aliviar los síntomas
  • terapia supresiva: es un procedimiento destinado a reducir la gravedad de las lesiones. Para personas con brotes frecuentes e intensos de herpes genital, esta terapia puede ser recomendada. En este caso, se toma un medicamento antiviral oral diariamente en dosis bajas, lo que puede ayudar a reducir la frecuencia y la intensidad de los brotes
  • autocuidado: además del tratamiento antiviral, es importante cuidar la zona afectada. Esto incluye mantener la zona genital limpia y seca, evitar ropa interior ajustada y usar analgésicos para aliviar el dolor y el malestar

Prevención

La prevención del herpes genital implica una combinación de estrategias para reducir el riesgo de contraer o transmitir el virus del herpes simple (HSV), responsable de la infección. Entre las medidas eficaces se incluyen:

  • práctica de sexo seguro: el uso correcto del preservativo durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales ayuda a reducir el riesgo de contagio. Sin embargo, no ofrece protección total, ya que el virus puede transmitirse por contacto con áreas no cubiertas por el preservativo
  • comunicación con las parejas sexuales: informar a las parejas sobre la infección permite que tomen precauciones adecuadas
  • terapia supresiva: este procedimiento busca reducir la gravedad de las lesiones y consiste en el uso diario de medicamentos antivirales para disminuir la frecuencia e intensidad de los brotes. Es importante consultar a un profesional de salud para evaluar esta opción
  • higiene adecuada: mantener la zona genital limpia y seca, y evitar la irritación excesiva puede ayudar a prevenir brotes intensos o reducir el malestar durante ellos
  • evitar compartir objetos personales: no compartir objetos que puedan entrar en contacto con las áreas afectadas durante los brotes, como toallas, ropa interior o accesorios sexuales

Referencias

HERPES GENITAL - DIVE
Herpes genital - Veja Saúde

También puede interesar le leer sobre esto:

Herpes

Herpes labial

Herpes Zóster

Por el Consejo Editorial Einstein