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Hipercolesterolemia

Glosario de Salud de Einstein

CIE 10 - E780

¿Qué es la hipercolesterolemia?

Es el aumento de los niveles de colesterol (grasa) en la sangre. Existen dos tipos de grasa presentes en la sangre que son de interés médico: el colesterol y los triglicéridos.

Ambos están implicados en la causa de problemas cardíacos, siendo el colesterol el más importante. En el caso del colesterol, existen dos tipos principales: el colesterol de alta densidad (High Density Lipoprotein – HDL, en inglés) y el de baja densidad (Low Density Lipoprotein – LDL).

El HDL, también conocido como “colesterol bueno”, tiene un papel protector, ya que se encarga de eliminar las placas de grasa dentro de los vasos sanguíneos. Por lo tanto, cuanto mayores entre más altos sean sus niveles, mejor para el individuo.

Por otro lado, el LDL es responsable de la formación de placas de ateroma, depósitos de grasa que obstruyen las paredes de los vasos sanguíneos y están estrechamente relacionados con el origen de enfermedades como el infarto de miocardio (“ataque cardíaco”) y el accidente cerebrovascular (“derrame cerebral”).

Causas

En algunos casos, la hipercolesterolemia es causada por otras enfermedades (hipercolesterolemia secundaria), como el hipotiroidismo, o incluso por el uso de ciertos medicamentos. Sin embargo, la mayoría de los casos se deben a la hipercolesterolemia primaria, en la que intervienen factores ambientales y hereditarios.

Síntomas

La hipercolesterolemia suele ser una enfermedad asintomática, causando síntomas solo después de muchos años, cuando el aumento del colesterol LDL en la sangre provoca la acumulación de placas de grasa (ateromas) en los vasos del cuerpo, un proceso denominado aterosclerosis.

La aterosclerosis comienza de forma microscópica desde la adolescencia, pero sus manifestaciones ocurren con mayor frecuencia después de los 40 años de edad. Tiene predilección por tres lugares principales: las arterias carótidas, que llevan sangre al cerebro; las arterias que llevan sangre a las piernas (vasos ilíacos y femorales); y las coronarias, responsables de llevar sangre al músculo del corazón (miocardio).

En el primer caso, la consecuencia directa es el accidente cerebrovascular. En el segundo caso, pueden aparecer síntomas como dolor en la pierna al caminar, pérdida de sensibilidad en los pies o incluso amputación debido a gangrena.

En el tercer caso, se presentan manifestaciones de angina de pecho o infarto de miocardio. Cabe recordar que, además de ser silenciosa, la aterosclerosis es traicionera, ya que una cuarta parte de los casos se manifiestan como muerte súbita (conocida popularmente como "infarto fulminante").

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la medición de los niveles de colesterol en la sangre.

El examen se realiza en ayunas de al menos 10 horas y abarca los tres componentes mencionados anteriormente. Toda persona debe medir sus niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre al menos a partir de los 9 años, y en casos seleccionados, cuando hay un historial familiar muy fuerte, incluso a una edad más temprana.

Esto permite un tratamiento precoz, en una etapa en la que aún no han ocurrido daños devastadores en los vasos sanguíneos, lo que posibilita prevenir problemas graves de salud.

Tratamiento

Implica fundamentalmente medidas conductuales y terapia farmacológica. En el primer caso, la dieta y la actividad física son fundamentales.

Las personas con hipercolesterolemia deben restringir las llamadas grasas saturadas, es decir, las grasas de origen animal, ya que en el organismo son responsables directas del aumento del nivel de LDL.

Además, deben evitar los alimentos ricos en grasas trans, que son de origen vegetal químicamente modificadas y comúnmente utilizadas para mejorar el sabor y el color de alimentos industrializados como snacks, galletas y frituras.

Se debe dar preferencia a las grasas de origen vegetal, como los aceites de canola y girasol, el aceite de oliva y los frutos secos (como nueces, almendras, castañas, maní), ya que aumentan los niveles de HDL.

Existe controversia respecto al consumo de huevo, pero hoy se sabe que su ingesta en cantidades moderadas (hasta uno por día) tiene poca implicación en el nivel de LDL en la sangre. Quienes tienen niveles altos de triglicéridos deben restringir los azúcares, las pastas y las bebidas alcohólicas.

En casos seleccionados, principalmente en personas con niveles muy altos de colesterol en sangre (LDL mayor de 190 mg/dL), en diabéticos y en quienes ya tienen enfermedad cardiovascular establecida (por ejemplo: antecedentes de infarto, ACV, cirugía de bypass coronario, etc.), se debe recurrir a medicamentos.

Los más conocidos son los del grupo de las estatinas, que reducen significativamente el LDL. Además de estos, existen los fibratos, el ezetimibe, el ácido nicotínico y el omega 3.

Pronto estarán disponibles en Brasil nuevos medicamentos de uso inyectable, capaces de reducir significativamente el LDL (más del doble de lo que logran las estatinas), especialmente en casos de hipercolesterolemia familiar, una enfermedad hereditaria en la que los niveles de colesterol LDL son extremadamente elevados y conllevan riesgo de problemas cardíacos incluso en personas jóvenes.

Prevención

La mejor prevención es la dieta, como se mencionó anteriormente, especialmente en aquellos que tienen un historial familiar muy fuerte (por ejemplo: familiares de primer grado con la enfermedad). Aun así, se sabe que solo el 10% del colesterol en sangre proviene de la dieta, de modo que el uso de medicamentos se vuelve necesario en algún momento.

Incidencia en Brasil

La cantidad de personas con hipercolesterolemia es difícil de determinar, especialmente considerando los cambios en los criterios de gravedad y los límites a partir de los cuales se inicia el tratamiento. La forma familiar, por su parte, afecta a un número estimado de 300 mil brasileños.

Por el Consejo Editorial Einstein