Hipertiroidismo
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - E05
CIE 10 - E05
La tiroides es una glándula ubicada en la parte frontal del cuello y tiene una forma similar a la de una mariposa. Es responsable de producir hormonas (T4 y T3) que ayudan a regular el metabolismo del cuerpo. La producción excesiva de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) aumenta el metabolismo y puede causar diversos síntomas. Es necesario un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado con un endocrinólogo para lograr el control hormonal.
Aproximadamente entre el 1% y el 2% de las personas desarrollarán hipertiroidismo en algún momento de sus vidas. En los Estados Unidos, se detectan alrededor de 500 mil nuevos casos cada año. Al igual que ocurre con otras enfermedades tiroideas, la incidencia es de tres a cuatro veces más común en mujeres que en hombres.
La causa más frecuente es la enfermedad de Graves: una enfermedad autoinmune que representa más del 70% de los casos, caracterizada por una producción aumentada de hormonas en toda la glándula. El anticuerpo TRAb se une al receptor de TSH en la tiroides y estimula la producción hormonal. La enfermedad de Graves es más común en mujeres jóvenes y suele haber antecedentes familiares de enfermedades tiroideas.
Otras formas de hipertiroidismo están relacionadas con la aparición de uno o más nódulos tiroideos que se vuelven autónomos; es decir, no necesitan estimulación de la TSH para funcionar y, dependiendo de la cantidad de células autónomas, pueden producir hipertiroidismo. El cuadro causado por un solo nódulo se conoce como enfermedad de Plummer (EP) o bocio uninodular tóxico (BUT), y representa alrededor del 5% de los casos. Cuando hay varios nódulos, se denomina bocio multinodular tóxico (BMNT), responsable de aproximadamente el 10% de los casos. Este tipo de enfermedad es más común en personas mayores de 60 años, no tiene una herencia genética definida y, aunque es una enfermedad nodular, presenta un riesgo mínimo de cáncer.
En el primer trimestre del embarazo, debido al aumento de la hormona BHCG, puede presentarse un cuadro de hipertiroidismo transitorio que no requiere tratamiento. La HCG es una hormona que tiene similitud con la TSH y puede unirse a sus receptores en la tiroides, aumentando la producción de T3 y T4.
Las tiroiditis virales o crónicas también pueden causar hipertiroidismo en su fase inicial.
Dosis excesivas de levotiroxina para tratar el hipotiroidismo pueden llevar a un cuadro de hipertiroidismo, más correctamente denominado tirotoxicosis.
Raramente puede ocurrir una alteración hipofisaria que cause una producción excesiva de TSH, lo que induciría al hipertiroidismo (TSHoma).
Los síntomas del hipertiroidismo son más evidentes cuanto mayor es la intensidad y la causa de la enfermedad. En general, la tiroides aumenta de tamaño (bocio). El paciente puede perder peso incluso comiendo bien, y volverse más nervioso e irritable. También hay una tendencia a sentir calor y sudar más. La piel, las uñas y el cabello se vuelven más finos.
Si la enfermedad persiste, se observa debilidad muscular y temblores en las extremidades. Los latidos del corazón tienden a acelerarse (alcanzando hasta 100 por minuto), e incluso pueden presentarse arritmias cardíacas. El ritmo intestinal se acelera y las heces se vuelven más blandas. Las mujeres pueden presentar irregularidades menstruales, como amenorrea (ausencia de menstruación).
En la enfermedad de Graves, además de los síntomas ya descritos, pueden ocurrir alteraciones oculares, desde retracción de los párpados superiores hasta un cuadro más complejo con hinchazón de los tejidos detrás de los ojos, provocando protrusión ocular (exoftalmía). Otras formas de hipertiroidismo pueden estar acompañadas de parálisis musculares periódicas inducidas tras la ingesta de azúcares.
A diferencia del hipotiroidismo, no hay una relación directa entre la intensidad de los síntomas y el grado de alteración hormonal. Existe una gran dependencia de la susceptibilidad individual. En general, las personas mayores presentan más manifestaciones cardíacas, mientras que los jóvenes tienen más síntomas neuropsicológicos.
Al igual que en el hipotiroidismo, los síntomas aislados no caracterizan el cuadro de hipertiroidismo; es necesario que varios estén presentes. Casi todas las manifestaciones del hipertiroidismo son reversibles con el tratamiento adecuado.
A continuación, se presenta un resumen de los principales síntomas que pueden llevar a sospechar de hipertiroidismo:
La sospecha de un cuadro de hipertiroidismo puede confirmarse mediante la medición de T3 y T4 libre (que deben estar elevados) y de TSH (que debe estar muy bajo). Sin embargo, para determinar la causa de la enfermedad pueden ser necesarias otras pruebas. En la sospecha de enfermedad de Graves (MBG), la medición de TRAb puede confirmar el diagnóstico, y en los casos de bocio uninodular tóxico (BUT) y bocio multinodular tóxico (BMNT), el mapeo tiroideo es muy útil. A menudo también se utiliza la ecografía para definir el tipo de alteración tiroidea.
El diagnóstico etiológico del hipertiroidismo es fundamental para la decisión terapéutica.
Existen tres modalidades de tratamiento para el hipertiroidismo:
Más recientemente, en los casos de BUT y BMNT, tratamientos mínimamente invasivos como el uso de radiofrecuencia, láser o inyección percutánea de etanol en los nódulos productores de hormona han demostrado ser alternativas eficaces para el control. Dependiendo de las manifestaciones clínicas del hipertiroidismo, el médico puede prescribir otros medicamentos para ayudar a controlar síntomas específicos como nerviosismo, temblores o palpitaciones.