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Hiponatremia

Glosario de Salud del Einstein

CIE 10 - E87.1

  • Sintoma

La hiponatremia es una alteración metabólica caracterizada por una baja concentración de sodio en la sangre en relación con el volumen de agua en el organismo. Ocurre como resultado de un desequilibrio en el complejo sistema fisicoquímico que regula la absorción y excreción de agua y sodio en nuestro cuerpo, y está asociada al proceso de envejecimiento

Sin embargo, algunos medicamentos y enfermedades, como tumores e insuficiencias cardíaca, hepática y renal, también pueden desencadenar o agravar el problema. La confusión mental, la propensión a caídas, las convulsiones, el déficit de coordinación y los cambios de comportamiento —síntomas comunes en personas mayores— pueden estar relacionados con esta enfermedad

Según la Dra. Maysa Seabra Cendoroglo, médica geriatra del Hospital Israelita Albert Einstein, una persona sana presenta un nivel estable de sodio en el plasma sanguíneo entre 135 y 145 mEq/L (miliequivalentes por litro). Por debajo de este límite, se configura un cuadro de hiponatremia, detectable mediante un análisis de sangre. Cuanto más bajo sea el nivel de sodio y más repentina y acelerada sea su caída, más intensos serán los síntomas, que se manifiestan principalmente en el sistema neurológico debido a las condiciones adversas que se instauran en el cerebro ante la acumulación de agua

“El nivel de sodio en el plasma sanguíneo suele mantenerse estable mientras el individuo esté sano o con sus enfermedades controladas. Pero a medida que la persona envejece, puede producirse una especie de desgaste de este sistema de control”, explica la Dra. Maysa

Disfunciones que pueden llevar a la hiponatremia

En términos generales, el sistema puede presentar disfunciones de tres maneras. Una de ellas está relacionada con el déficit de sensibilidad de los receptores ubicados en el tórax, los riñones y los vasos sanguíneos, responsables de detectar la caída del sodio en el plasma sanguíneo. Cuando ocurre esta alteración en la sensibilidad, hay menor precisión en el estímulo de la glándula neurohipófisis para producir la hormona antidiurética, una sustancia que ayuda a regular la relación entre el nivel de agua y sodio en el organismo. Como resultado, se produce un exceso de esta hormona. Cuanto mayor es su presencia, mayor es la retención de agua en el cuerpo y, en consecuencia, mayor la dilución del sodio. Es importante destacar que los adultos mayores tienen una menor cantidad de vasopresinasa, una enzima que inhibe la acción de la hormona antidiurética

Otra disfunción muy común entre los ancianos, especialmente aquellos con insuficiencia cardíaca, es el aumento de la presencia de la hormona péptido natriurético auricular, producida por las células musculares del corazón. Cuanto más elevada es la cantidad de esta hormona, mayor es la excreción de sodio

Los cuadros de hiponatremia también pueden estar relacionados con la insuficiencia del sistema endocrinológico renal conocido como sistema renina-angiotensina-aldosterona, que actúa en la reabsorción de parte del sodio que el organismo excreta naturalmente, impidiendo que se elimine por la orina. Cuando este sistema es deficiente, no contribuye a garantizar la reposición del sodio

Muchos ancianos, incluso con disfunciones de este tipo, logran restablecer el equilibrio del sodio. Son organismos menos eficientes, pero que no desarrollan necesariamente hiponatremia. El problema ocurre en disfunciones metabólicas más agudas, principalmente por la incapacidad del organismo de eliminar la cantidad adecuada de agua para alcanzar el equilibrio con el sodio, por la acción de tumores que pueden estimular la producción de hormonas antidiuréticas, por patologías que contribuyen a la retención de agua —como las insuficiencias cardíaca, hepática y renal— y por los efectos del uso de ciertos medicamentos. Algunos diuréticos, anticonvulsivos, antidiabéticos, quimioterápicos y antidepresivos pueden favorecer la hiponatremia, ya sea propiciando la retención de líquidos (lo que reduce la concentración de sodio), o estimulando la eliminación indebida de sodio. Es importante destacar que, también en este caso, la automedicación puede actuar como una villana

Vías de tratamiento

¿Cómo tratar la hiponatremia? Desafiados por la complejidad de esta disfunción metabólica, los médicos deben, ante todo, descubrir cuáles son las posibles causas que llevaron a esta alteración

Las hiponatremias más severas, que en casos extremos pueden llevar al paciente al coma debido a condiciones neurológicas adversas, tienden a estar relacionadas con otras enfermedades, sirviendo incluso como marcadores de gravedad en insuficiencias cardíaca y hepática. Por otro lado, las hiponatremias más leves, casi siempre asintomáticas, generalmente están relacionadas con cuestiones metabólicas aisladas y pueden ser simplemente monitoreadas. En el caso de hiponatremia asociada al uso de medicamentos, es necesario utilizar fármacos auxiliares para impedir el desarrollo de esta alteración metabólica o suspender el uso de la sustancia que favorece la disfunción

Lo ideal, evidentemente, es eliminar las causas que determinaron la hiponatremia. Pero si eso no es posible, la medicina ofrece recursos para elevar el equilibrio metabólico a niveles satisfactorios. Rara vez la solución es simplemente reponer sodio. En general, el tratamiento implica el control del índice de agua libre (sin sales) en el organismo mediante el uso de diuréticos específicos y, en algunos casos, medicamentos que bloquean la acción de la hormona antidiurética. Es importante saber que la hiponatremia no se trata con remedios caseros ni aumentando el sodio (sal) en la dieta. Cualquiera que sea el enfoque, la orientación y el seguimiento médico riguroso son indispensables