Incontinencia fecal
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - R15
CIE 10 - R15
La incontinencia fecal es un problema anorrectal definido como la pérdida involuntaria de heces (líquidas o sólidas), incluyendo también la pérdida de gases, durante al menos 3 meses en individuos mayores de 4 años.
Esta condición puede causar restricciones en la vida social, necesidad constante de localizar un baño debido a las pérdidas, olor, miedo, vergüenza, problemas psicológicos, ansiedad, depresión, baja autoestima y dificultades en la vida sexual.
La continencia implica una interacción compleja entre los músculos del suelo pélvico, los esfínteres (interno y externo), la longitud rectal, el aspecto de las heces y la actividad cognitiva. La insuficiencia de uno o más de estos elementos o la falla de los mecanismos compensatorios puede afectar la continencia total de heces y gases.
Su incidencia varía entre el 5% y el 15% de la población adulta general y afecta más a las mujeres. Los estudios muestran que alrededor del 25% de los pacientes no informan a los médicos sobre la queja de incontinencia fecal, lo que aumentaría este índice.
Las causas más comunes que provocan la incontinencia fecal son estructurales, como las lesiones obstétricas —que muchas veces van más allá de la ruptura muscular— y las cirugías anorrectales (hemorroidectomía, fístulas, esfinterotomía, radiaciones pélvicas, entre otras). También existen causas no estructurales, como la diarrea de diferentes orígenes: colitis infecciosa, síndrome del intestino irritable, postcolecistectomía y efectos secundarios de medicamentos. Además, algunas discapacidades físicas y/o cognitivas, la edad avanzada, la diabetes y la depresión son factores predictivos de esta incontinencia.
Para obtener un tratamiento adecuado es necesario identificar los mecanismos responsables de la incontinencia fecal.
Los métodos conservadores, como la intervención de la fisioterapia, están indicados antes de cualquier posible tratamiento quirúrgico. dichas intervenciones incluyen: terapia conductual que abarca el control de la dieta, uso de medicamentos, cambios en el estilo de vida (manejo intestinal) y la rehabilitación del suelo pélvico. Si las terapias clínicas fallan, se puede indicar la corrección quirúrgica.