Intolerancia a la lactosa
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - E73
CIE 10 - E73
La intolerancia a la lactosa es el nombre que se le da a la incapacidad de digerir adecuadamente el azúcar de la leche, también llamado lactosa. Es diferente de la alergia a la proteína de la leche.
Los principales síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen ser cólicos abdominales, distensión abdominal, gases y diarrea.
La intolerancia a la lactosa es causada por una deficiencia de la enzima lactasa. Esta deficiencia enzimática puede estar relacionada con factores como la edad, la genética, infecciones, el uso de medicamentos y enfermedades intestinales.
El diagnóstico de la intolerancia a la lactosa se realiza, en la mayoría de los casos, mediante la correlación de los datos clínicos y observando si hay mejoría de los síntomas con la restricción alimentaria. Sin embargo, en algunos casos, puede ser necesario realizar pruebas complementarias.
No existen medios conocidos para evitar la intolerancia, pero la reducción o la eliminación completa del consumo de leche y sus derivados aleja los síntomas. La suplementación con la enzima lactasa justo antes de ingerir este tipo de alimentos es otra estrategia para evitar problemas gastrointestinales.
El tratamiento de la intolerancia a la lactosa se centra en la reducción del consumo de derivados de la leche. Los suplementos con la enzima lactasa, que deben ser consumidos justo antes de una comida, o los productos sin lactosa son otras formas de manejar la condición. Consulte a un profesional.
En general, la intolerancia a la lactosa acompaña a la persona a lo largo de la vida, a menos que sea causada por una enfermedad. En ese caso, la duración depende de la causa primaria.
La intolerancia a la lactosa no es contagiosa.
En general, la persona tendrá que convivir con la intolerancia a la lactosa por el resto de su vida.