Sepsis
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - A41.9
CIE 10 - A41.9
El cuerpo humano está en constante estado de alerta, combatiendo agentes externos que pueden dañarlo, como bacterias, virus, hongos y toxinas
Toda agresión al organismo provoca una reacción defensiva que, en la mayoría de los casos, se limita a combatir estos agentes sin causar daños adicionales. Sin embargo, en ciertas situaciones —ya sea por la gravedad y agresividad del agente causal (especialmente algunos tipos de bacterias y virus), o por la magnitud de la respuesta del organismo— esta defensa puede terminar causando daños secundarios a la salud del individuo
Se trata de un síndrome caracterizado por un desequilibrio entre el oxígeno disponible y el que las células realmente utilizan
Cuando este desequilibrio no se corrige, puede producirse una disfunción orgánica única o múltiple, asociada a la respuesta del organismo frente a un agente infeccioso. A esto lo llamamos sepsis, y en casos más avanzados, shock séptico —conocido popularmente como infección generalizada
Explicado de forma sencilla, la sepsis es un estado en el que el sistema circulatorio puede volverse incapaz de proporcionar un flujo sanguíneo adecuado para satisfacer las necesidades metabólicas de los tejidos y órganos vitales (oxígeno y nutrientes). Esto es causado por una respuesta inflamatoria sistémica exagerada (vasodilatación, aumento de la permeabilidad de los vasos y acumulación de leucocitos), lo que lleva a una incapacidad para mantener la presión arterial y, en consecuencia, una disminución en la perfusión sanguínea hacia los órganos vitales
Estos cambios ocurren en todo el cuerpo, incluso en áreas donde el agente infeccioso no está presente
Clínicamente, se puede observar, disminución de la presión arterial, signos de reducción del flujo sanguíneo a los órganos, somnolencia o confusión mental, disminución en la producción de orina, reducción de plaquetas, alteraciones en la coagulación sanguínea, trastornos respiratorios y disfunción cardíaca
Un marcador utilizado para ayudar en el diagnóstico de este desequilibrio del flujo sanguíneo es la medición del lactato en sangre venosa o arterial. El lactato es un producto del metabolismo anaeróbico, y cuando está elevado, indica que el cuerpo tiene dificultades para perfundir adecuadamente sus tejidos y suministrar el oxígeno mínimo necesario para el buen funcionamiento de los órganos
Es una etapa más avanzada y grave de la sepsis. Ocurre cuando, a pesar de las medidas adoptadas, el paciente no logra recuperar la presión arterial ni restablecer un flujo sanguíneo adecuado hacia los órganos y sistemas
También existen otras situaciones en las que la respuesta inflamatoria del organismo frente a una lesión o agresión externa puede estar aumentada y desregulada, resultando en un cuadro grave con características similares a la sepsis, pero sin la presencia de un agente infeccioso. Ejemplos incluyen pancreatitis, quemaduras graves, politraumatismos y cirugías extensas. En estos casos, se denomina síndrome de respuesta inflamatoria sistémica grave (SIRS)
Dado que se trata de una condición grave, la sepsis requiere tratamiento rápido y preciso. Al identificar un cuadro inicial de sepsis, se debe buscar el foco infeccioso al mismo tiempo que se inicia el tratamiento. Para ello, además de los exámenes de rutina, se deben recolectar cultivos de sangre, orina y secreciones del paciente
La administración inmediata de antibióticos dirigidos al foco infeccioso es fundamental. Para corregir los trastornos del flujo sanguíneo y la presión arterial, se debe iniciar la infusión de líquidos por vía intravenosa
En casos de choque séptico, cuando estas medidas no son suficientes, se debe utilizar medicación vasoactiva —como la noradrenalina— para mantener la presión arterial y la perfusión adecuadas. Estos pacientes deben ser tratados y monitoreados en unidades de cuidados intensivos (UCI)
La respuesta al tratamiento depende de varios factores: La reacción del organismo a la infección, el tipo y localización de la infección, la agresividad del agente infeccioso (las infecciones hospitalarias suelen ser más graves), la eficacia del antibiótico utilizado, la aparición o no de choque séptico
Estos factores no pueden evaluarse de inmediato; solo el tiempo permitirá observar la evolución. Por eso, la respuesta al tratamiento solo puede evaluarse después de varias horas o días después de iniciar la terapia correcta
La sepsis y el choque séptico no tratados, o que no responden bien al tratamiento, pueden llevar a la muerte por fallo multiorgánico. La mortalidad puede variar entre el 20% y el 60%, dependiendo de la gravedad del caso, especialmente en pacientes en UCI, ancianos, inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas como insuficiencia hepática, cáncer, diabetes, VIH/SIDA o trasplantes
Sin embargo, cuando el tratamiento es temprano y adecuado, las probabilidades de supervivencia son buenas. ¡Es fundamental estar atentos!
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