SIDA
Glosario de Salud de Einstein
CIE 10 - B24
CIE 10 - B24
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida) es una enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana, el VIH. Este virus ataca el sistema inmunológico, que es el encargado de evitar que sustancias extrañas y patógenos afecten negativamente al organismo, y perjudica el funcionamiento de los linfocitos t cd4+, células que coordinan la defensa del cuerpo contra virus, bacterias y hongos
Con la destrucción de estos linfocitos, el sistema inmunológico se debilita y se vuelve incapaz de defender adecuadamente al organismo
Inicialmente, alrededor del 50% de los pacientes pueden presentar síntomas de infección aguda. Sin embargo, todos pasarán por un período asintomático que, en algunos casos, puede durar hasta 10 años. Durante este tiempo no hay síntomas visibles, pero el riesgo de transmisión es más alto
En algunos casos, los síntomas pueden aparecer entre dos y cuatro semanas después de la infección, incluyendo:
Durante el tratamiento, las células de defensa pueden alcanzar un nivel crítico, lo que resulta en infecciones oportunistas causadas por hongos, bacterias y virus cuando la inmunidad está baja, además de:
A medida que el virus del VIH se multiplica, los linfocitos t-cd4+ son destruidos y aparecen las infecciones oportunistas. En ese momento puede manifestarse el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Este proceso puede tardar en ocurrir, o incluso no suceder, pero incluso sin desarrollar la enfermedad, una persona con el virus del VIH puede transmitirlo
En el diagnóstico, la detección viral directa mediante PCR puede dar un resultado positivo entre 10 y 15 días después del contacto. En el caso de la serología (detección de anticuerpos), este período se extiende de 15 a 30 días después del contacto
Es importante destacar que el profesional de la salud debe ser el responsable de evaluar e indicar el mejor momento para realizar cada prueba
Aunque todavía no existe una cura definitiva para el VIH, hay terapias que impiden que el virus se propague por el organismo, lo que ayuda a controlar la infección y permite que los pacientes convivan mejor con la enfermedad
El tratamiento estándar es la terapia antirretroviral (TAR), que consiste en la combinación de diferentes medicamentos con el objetivo principal de reducir la cantidad de virus presente en el cuerpo
La TAR no solo controla la infección por VIH, sino que también ayuda a preservar la función inmunológica y a prevenir el desarrollo del sida y otras posibles complicaciones relacionadas. Es fundamental iniciar el tratamiento lo antes posible tras el diagnóstico para minimizar los daños a la salud
Además de la TAR, el tratamiento puede incluir medicamentos para prevenir o tratar complicaciones que afectan con mayor frecuencia a personas con inmunidad baja. Algunos ejemplos son: neumocistosis, tuberculosis y otras infecciones bacterianas que pueden surgir debido al mal funcionamiento del sistema inmunológico
Es esencial que el tratamiento sea supervisado por un profesional de la salud, como un médico infectólogo, quien puede realizar exámenes frecuentes, monitorear la eficacia del tratamiento, ajustar la terapia antirretroviral y manejar posibles efectos secundarios, además de ofrecer apoyo emocional y social
Además de la educación y la concienciación sobre la enfermedad, existen medidas enfocadas en reducir el riesgo de transmisión del virus, tales como:
Las mujeres embarazadas infectadas con el virus deben estar especialmente atentas y recibir un seguimiento más cercano. Normalmente, se recomienda el uso de antirretrovirales —medicamentos que no eliminan el VIH, pero ayudan a evitar el debilitamiento del sistema inmunológico durante el embarazo—. Este tratamiento ayuda a prevenir que el bebé se infecte con el VIH durante el embarazo, el parto o la lactancia (transmisión vertical)
Una de las formas de prevenir el VIHes la PrEP(profilaxis preexposición). Consiste en tomar comprimidos antes de la relación sexual, lo que permite que el organismo esté preparado para enfrentar un posible contacto con el virus
Por otro lado, la PEP (profilaxis postexposición) es una medida de prevención de urgencia, utilizada inmediatamente después de una situación de riesgo de transmisión del virus, como en casos de violencia sexual, relaciones sexuales sin preservativo o con rotura del mismo, y accidentes laborales (con objetos punzocortantes o contacto directo con material biológico)
SIDA / VIH — Ministerio de Salud
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