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Sordera

Glosario de Salud del Einstein

CIE 10 - H90

¿Qué es la sordera o pérdida auditiva?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona tiene pérdida auditiva cuando no puede oír tan bien como alguien con audición normal, es decir, cuando el umbral auditivo en ambos oídos es igual o superior a 25 dB. Por debajo de 25 dB se considera audición normal.

Una persona puede tener pérdida auditiva sin siquiera saberlo. Personas de todas las edades pueden perder la audición gradualmente, a menudo debido al proceso natural de envejecimiento o a la exposición prolongada a ruidos fuertes.

Recientemente, se han identificado factores genéticos que predisponen a algunos individuos a experimentar un deterioro auditivo en la edad adulta. Otros factores que también pueden contribuir a la pérdida auditiva incluyen infecciones virales o bacterianas, enfermedades cardíacas, diabetes, accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneales, tumores y ciertos medicamentos que son tóxicos para el órgano auditivo. El tratamiento para la pérdida auditiva depende de la causa y también de la precocidad del diagnóstico.

Escala/Clasificación

La pérdida auditiva puede ser leve, moderada, severa o profunda, afectando solo un oído o ambos (unilateral o bilateral), y puede causar dificultad para oír una conversación o incluso sonidos fuertes, dependiendo del grado de la pérdida.

Diferencia entre sordera y discapacidad auditiva

Las personas con discapacidad auditiva son aquellas cuya pérdida auditiva es de leve a severa. Generalmente se comunican mediante el habla y se benefician del uso de audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos de asistencia auditiva, así como de subtítulos (captioning).

Los implantes cocleares son especialmente útiles para personas con pérdida auditiva más grave (de severa a profunda), que no logran una comprensión mínima del habla con los audífonos convencionales.

Las personas que son consideradas "sordas" suelen tener una pérdida auditiva profunda, lo que significa que oyen muy poco o nada. Generalmente se comunican mediante lengua de señas o utilizan implantes cocleares.

Tipos

La pérdida auditiva puede ser causada por daños en cualquier parte de los sistemas auditivos periféricos y centrales. Por lo tanto, se clasifica en los siguientes tipos: conductiva, neurosensorial, mixta y central.

Pérdida auditiva conductiva: resulta de una obstrucción o enfermedad en el oído externo o medio, lo que dificulta la transmisión de la energía sonora desde el oído medio hacia el oído interno.

Pérdida auditiva neurosensorial: se debe a una falla en la transducción de las vibraciones en impulsos neuronales dentro de la cóclea o en la transmisión de estos impulsos a través del nervio auditivo.

Pérdida auditiva mixta: implica una combinación de los dos tipos anteriores, debido a daños tanto en el oído medio como en el oído interno.

Pérdida auditiva central: se refiere a defectos en el tronco encefálico o en los centros de procesamiento más avanzados del cerebro.

Causas

Congénitas

Las causas congénitas pueden provocar una pérdida auditiva presente al nacer o adquirida poco después del nacimiento. Esta pérdida puede deberse a factores genéticos hereditarios o no hereditarios, o a ciertas complicaciones durante el embarazo y el parto, incluyendo:

  • rubéola materna, sífilis u otras infecciones durante el embarazo
  • bajo peso al nacer
  • hipoxia al nacer (falta de oxígeno en el momento del parto)
  • uso inadecuado de medicamentos específicos durante el embarazo, como aminoglucósidos, fármacos antineoplásicos y citotóxicos, medicamentos antipalúdicos y diuréticos
  • ictericia grave en el período neonatal, que puede dañar el nervio auditivo

Adquiridas

Las causas adquiridas pueden provocar pérdida auditiva en cualquier etapa de la vida, tales como:

  • enfermedades infecciosas, incluyendo meningitis, sarampión y paperas
  • infecciones crónicas del oído
  • acumulación de líquido en el oído medio (otitis media)
  • uso de ciertos medicamentos, como los utilizados para tratar infecciones, malaria, tuberculosis y cáncer
  • lesiones en la cabeza o en el oído
  • exposición a ruidos excesivos, incluyendo ruido ocupacional (como maquinaria o explosiones)
  • exposición recreativa a sonidos fuertes, como el uso de dispositivos de audio personales a volúmenes altos y por períodos prolongados, así como la asistencia frecuente a conciertos, discotecas, bares y eventos deportivos
  • envejecimiento, especialmente por degeneración de las células sensoriales
  • cera o cuerpos extraños que bloquean el canal auditivo

¿Qué puedo hacer para mejorar mi audición?

Elimine o reduzca los ruidos innecesarios a su alrededor. Informe a sus amigos y familiares sobre su pérdida auditiva y pídales que hablen más despacio y con mayor claridad. Pida a las personas que lo miren cuando estén hablando con usted. Utilice dispositivos amplificadores de sonido en los teléfonos. Use audífonos lo antes posible.

Consejos para mantener la salud auditiva

Si trabaja en lugares ruidosos o se expone con frecuencia a ambientes con mucho ruido, como el tráfico vehicular o construcciones, prefiera actividades recreativas silenciosas en lugar de ruidosas. Use protectores auditivos (tapones para los oídos) cuando se exponga al ruido por períodos prolongados. Los tapones pueden reducir el volumen del sonido que llega al oído a un nivel más seguro. Evite usar varias máquinas ruidosas al mismo tiempo. Mantenga el volumen bajo en televisores, equipos de sonido y auriculares. Cuide su salud general.

Por el Consejo Editorial Einstein