Vitiligo
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - L80
CIE 10 - L80
Es una enfermedad dermatológica caracterizada por la inhibición o destrucción de los melanocitos, las células responsables de la producción de melanina (el pigmento que da color a la piel). Esto da lugar a zonas despigmentadas que se presentan en forma de manchas blancas.
El vitiligo afecta a todas las razas, edades y sexos. Puede estar relacionado con la herencia: el 30% de los pacientes tienen familiares con el mismo problema. Se estima que alrededor del 1 al 2% de la población mundial padece esta enfermedad. Al igual que la mayoría de las enfermedades cutáneas no infecciosas, puede verse influenciada por el estrés.
No se conoce con certeza su causa y no hay forma de prevenirlo. La teoría más aceptada sostiene que ciertas personas sufren una alteración en el sistema inmunológico, que comienza a producir autoanticuerpos contra su propio sistema pigmentario. Se ha constatado una asociación entre el vitiligo y alteraciones de la tiroides en muchos pacientes (tanto en casos de hipertiroidismo como de hipotiroidismo). Sin embargo, hasta ahora no se ha logrado una explicación definitiva para este fenómeno. Entre otras enfermedades asociadas se encuentran la anemia perniciosa, la alopecia areata, la diabetes y la enfermedad de Addison (insuficiencia de la glándula suprarrenal).
El vitiligo se caracteriza por la aparición de manchas blancas de formas y tamaños variados (desde algunos milímetros hasta varios centímetros). Estas pueden aumentar gradualmente y, junto con la aparición de nuevas manchas, eventualmente afectar todo el cuerpo. A veces, las manchas presentan bordes más pigmentados que la piel normal, con presencia de cabellos o vellos que pueden volverse blancos. Pueden ser únicas o múltiples, y afectar cualquier parte del cuerpo, aunque son más frecuentes en las rodillas, codos, dedos, piernas, muñecas, axilas, región lumbar y áreas alrededor de la boca, el ano, los ojos y la nariz. En ocasiones, la despigmentación afecta las mucosas de los labios, encías, pezones y genitales. Es común que, al sufrir una lesión, el paciente experimente despigmentación en las áreas afectadas por el vitiligo.
El diagnóstico se basa únicamente en el examen clínico del paciente.
Antes que nada, conviene aclarar que el vitiligo es una enfermedad benigna, cuyos únicos efectos son de orden estético. Existen casos de regresión espontánea. Para disimular el problema, algunas personas utilizan maquillajes especiales para este fin: son cosméticos a prueba de agua, con tonalidades muy similares a las de la piel normal.
En caso de optar por un tratamiento, existen algunas opciones, destacándose los tratamientos tópicos con inmunomoduladores y corticosteroides. Otra posibilidad son los tratamientos con luz, conocidos como fototerapia. La fototerapia puede realizarse con luz ultravioleta A o B. Cuando se utiliza UV-A, el paciente toma psoraleno (un medicamento que hace la piel más sensible a la luz ultravioleta) y, dos horas después, se expone a la radiación ultravioleta en una cabina adecuada, usando durante la sesión gafas especiales para proteger los ojos de la radiación.
A pesar de su eficacia, el tratamiento con fototerapia es prolongado: a veces requiere entre 50 y 60 sesiones, con una frecuencia de dos a tres veces por semana. Un signo de mejoría es la aparición de pequeñas “islas” de pigmentación en el centro de las manchas. Al igual que la radiación solar, la fototerapia puede provocar la aparición de pecas y manchas —tratamientos prolongados durante años pueden incluso desencadenar cáncer de piel. En salidas a la playa o a la piscina, se debe usar protector solar, tanto para evitar quemaduras como para impedir el bronceado de la piel alrededor de las manchas, lo que acentuaría el contraste de la despigmentación.
En los casos con pocas placas de manchas, se puede utilizar la técnica de microinjertos. La piel que se injerta es normal, es decir, contiene melanocitos activos, las células capaces de producir el pigmento melanina, que da color a la piel. Otra variante consiste en el injerto con cultivo de melanocitos. En este caso, se extrae un poco de piel normal del paciente y se cultivan melanocitos, que posteriormente se injertan en la zona afectada.
También se habla mucho de un tratamiento realizado en Cuba, que emplea un medicamento llamado melagenina, derivado de la placenta. Aunque tiene fama de ser revolucionario y eficaz, esta terapia no es aceptada por la comunidad científica internacional: científicos de otros países realizaron estudios controlados sobre la melagenina y no obtuvieron buenos resultados.