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Cáncer de tiroides

Glosario de Salud del Einstein

CIE 10 - C73

¿Qué es el cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides surge a partir de cambios genéticos en las células de la glándula tiroides, ubicada en la base del cuello. Esta glándula es responsable de la producción de hormonas que regulan el metabolismo, controlando funciones importantes como la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal y la velocidad con la que el cuerpo quema calorías.

Existen diferentes tipos de cáncer de tiroides, clasificados según las células específicas que se vuelven cancerosas. Los principales subtipos incluyen:

  • carcinoma papilar: es el tipo más común, representando alrededor del 80% de los casos. Generalmente crece lentamente y tiene un buen pronóstico
  • carcinoma folicular: es el segundo tipo más común y también tiende a crecer lentamente. Tiene más probabilidad de diseminarse a otras partes del cuerpo en comparación con el carcinoma papilar
  • carcinoma medular: representa aproximadamente el 4% de los casos y puede ser hereditario (común en la misma familia). Está asociado a cambios genéticos específicos
  • carcinoma anaplásico: es muy raro y agresivo, representando cerca del 2% de los casos. Crece rápidamente y es más difícil de tratar
  • linfoma de tiroides: es más raro y se desarrolla en las células del sistema inmunológico dentro de la tiroides

Cada tipo de cáncer de tiroides tiene características y comportamientos diferentes, lo que influye en el tratamiento y el pronóstico. Por eso, es importante ser evaluado por un profesional de la salud.

Síntomas

Los síntomas del cáncer de tiroides pueden variar y, a menudo, la enfermedad puede no presentar síntomas en sus etapas iniciales. Algunos signos comunes incluyen:

  • nódulo en el cuello: presencia de un bulto o hinchazón en la región del cuello, que puede palparse o identificarse en exámenes de imagen
  • dolor en el cuello: que puede irradiarse hasta los oídos
  • ronquera: cambios en la voz, incluyendo ronquera persistente
  • dificultad para tragar: sensación de opresión al tragar
  • dificultad para respirar: sensación de falta de aire o respiración ruidosa
  • tos persistente: que no está relacionada con un resfriado u otra enfermedad común

Causas

Diversos factores pueden contribuir al desarrollo del cáncer de tiroides. Entre los principales se encuentran:

  • exposición a la radiación: exposición a altos niveles de radiación, como los rayos X, especialmente durante la infancia
  • antecedentes familiares: presencia de antecedentes familiares de cáncer de tiroides o síndromes genéticos asociados (como la neoplasia endocrina múltiple tipo 2 – MEN2, poliposis familiar, síndrome de Werner o síndrome de Cowden)
  • edad y género: las mujeres y las personas mayores de 40 años tienen un mayor riesgo
  • enfermedades tiroideas previas: condiciones como el bocio y los nódulos tiroideos pueden aumentar el riesgo

Diagnóstico

El diagnóstico del cáncer de tiroides generalmente implica una serie de exámenes y procedimientos, tales como:

  • examen físico: palpación de la región del cuello para verificar la presencia de nódulos o hinchazones
  • ultrasonido: examen de imagen que utiliza ondas sonoras para visualizar la tiroides e identificar nódulos, así como su tamaño y flujo sanguíneo
  • punción aspirativa con aguja fina (PAAF): procedimiento que extrae una muestra de células del nódulo para su análisis en laboratorio
  • análisis de sangre: pruebas para medir los niveles hormonales y sustancias que pueden indicar la presencia de un tumor (marcadores tumorales)
  • gammagrafía tiroidea: determina el estado funcional de un nódulo. Pacientes con múltiples nódulos pueden beneficiarse de este examen, seleccionando aquellos que no producen suficientes hormonas (hipofuncionantes) y que, por lo tanto, tienen indicación para PAAF
  • tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM): exámenes de imagen para evaluar la extensión de la enfermedad y verificar la presencia de metástasis (diseminación del cáncer a otros órganos)

     

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de tiroides depende del tipo y estadio de la enfermedad, así como del estado general de salud del paciente. Las principales opciones de tratamiento incluyen:

  • cirugía: extirpación parcial (lobectomía) o total de la glándula tiroides (tiroidectomía). Es el tratamiento más común. En caso de tiroidectomía total, es necesario realizar terapia de reemplazo hormonal de por vida
  • terapia con yodo radiactivo: se utiliza para destruir las células tiroideas remanentes después de la cirugía
  • terapia hormonal: uso de hormonas sintéticas para reemplazar las naturales y suprimir la producción de TSH (hormona estimulante de la tiroides), que podría estimular el crecimiento de células cancerosas
  • radioterapia: uso de radiación de alta energía para destruir células cancerosas. Se emplea principalmente en casos más avanzados o cuando la cirugía no es posible
  • quimioterapia: uso de medicamentos anticancerígenos. Es menos común en el tratamiento del cáncer de tiroides, pero puede ser utilizada en casos específicos
  • terapia dirigida (targeted therapy): medicamentos que atacan genes o proteínas específicas en las células cancerosas (también conocidos como inhibidores de tirosina quinasa – TKIs). Se utiliza en casos de cáncer avanzado, metastásico o resistente al yodo

El equipo de Oncología y Hematología del Einstein ofrece atención integral desde el diagnóstico hasta el tratamento. Conózcala.

Prevención

Algunas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de tiroides, tales como:

  • evitar la exposición innecesaria a la radiación: especialmente durante la infancia. Evite exámenes de imagen innecesarios y siga las directrices de seguridad cuando esté expuesto a fuentes de radiación
  • monitorear las condiciones tiroideas: realice controles regulares con un(a) profesional de la salud si ya tiene enfermedades tiroideas, como bocio o nódulos tiroideos
  • mantener una dieta adecuada: una alimentación rica en yodo puede ayudar a mantener la salud de la tiroides. Alimentos como pescados, productos lácteos y sal yodada son buenas fuentes de yodo
  • no fumar: el tabaquismo está asociado a un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, incluido el de tiroides
  • realizar exámenes regulares: especialmente en personas con antecedentes familiares de cáncer de tiroides o síndromes genéticas asociadas. La detección temprana mejora el pronóstico

Referencias

Instituto Nacional de Cáncer – INCA

Sociedad Brasileña de Cirugía Oncológica

Salud y Bienestar

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