¿Qué es una contusión ósea?
La contusión ósea, también conocida como hematoma óseo, es una lesión traumática que ocurre cuando un hueso sufre un impacto fuerte, pero no lo suficiente como para causar una fractura. En su lugar, pequeños vasos sanguíneos se rompen, lo que provoca un sangrado dentro del hueso o en su superficie, con acumulación de sangre y/o líquido proveniente de los vasos y células afectadas.
Síntomas
Los síntomas de una contusión ósea pueden variar dependiendo de la gravedad de la lesión y de la ubicación del hueso afectado:
- dolor: es el principal síntoma de una contusión ósea. Puede variar de leve a intenso, según la gravedad de la lesión. El dolor suele estar localizado en la zona afectada y puede empeorar con el movimiento
- hinchazón: puede presentarse en la zona afectada debido al sangrado dentro del hueso o en los tejidos blandos circundantes. La hinchazón puede ser visible y palpable
- hematoma: puede aparecer una mancha morada o roja en la piel sobre el lugar de la contusión, la cual cambiará de color con el paso de los días. También puede aparecer en zonas más bajas del lugar del trauma debido al efecto de la gravedad
- sensibilidad al tacto: la zona afectada puede estar sensible al tacto y doler al presionarla. La sensibilidad es común en las contusiones óseas
- limitación del movimiento: dependiendo de la ubicación y gravedad de la contusión, puede haber una limitación temporal del movimiento en la zona afectada. Los movimientos que involucren el hueso afectado pueden ser dolorosos o difíciles de realizar
Causas
La contusión ósea se debe a un trauma directo en el lugar, y puede ser ocasionada por:
- accidentes de vehículos: colisiones con automóviles, motocicletas, bicicletas u otros vehículos pueden provocar contusiones óseas debido al impacto rápido e intenso
- caídas: caer desde una altura significativa o tropezar y caer sobre una superficie dura puede causar contusiones óseas, especialmente en zonas como las muñecas, caderas y codos
- traumatismos deportivos: principalmente en deportes de contacto como el fútbol, rugby, hockey y artes marciales. En estos deportes, el riesgo de contusiones óseas es mayor debido a colisiones con otros jugadores, caídas o impactos contra superficies duras
Diagnóstico
El diagnóstico de una contusión ósea generalmente lo realiza un médico ortopedista, basado en los siguientes factores:
- historial médico: se hacen preguntas sobre el historial médico del paciente, incluyendo la descripción del accidente que causó la lesión, los síntomas, la intensidad del dolor, cualquier tratamiento ya realizado y antecedentes de lesiones previas
- examen físico: se examinará la zona afectada en busca de signos de hinchazón, hematomas (áreas moradas), sensibilidad al tacto y deformidades óseas. También se puede evaluar el rango de movimiento del área afectada, es decir, cuánto puede mover el paciente la zona, y verificar la estabilidad del hueso y de las articulaciones cercanas
- pruebas de imagen: en algunos casos, se pueden solicitar estudios por imagen para descartar fracturas y confirmar el diagnóstico de contusión ósea, evaluando la extensión de la lesión. La radiografía simple es la prueba de rutina más utilizada, principalmente para descartar fracturas o luxaciones. La tomografía computarizada (TC) puede solicitarse si hay sospecha de fracturas; si la principal sospecha es una contusión ósea, se utiliza con menor frecuencia. La resonancia magnética (RM) es la mejor prueba para mostrar contusiones óseas y lesiones en tejidos blandos cercanos. Generalmente no es necesaria en situaciones de urgencia, pero puede realizarse más adelante para complementar el diagnóstico

Tratamiento
El tratamiento de una contusión ósea generalmente implica medidas destinadas a aliviar el dolor, reducir la hinchazón y promover la recuperación del hueso afectado:
- reposo: es importante permitir que el hueso afectado “descanse” para facilitar el proceso de cicatrización
- hielo: ayuda a reducir la hinchazón y aliviar el dolor
- medicamentos: los analgésicos comunes de venta libre pueden ayudar a aliviar el dolor
- fisioterapia: a medida que el dolor disminuye, un fisioterapeuta puede prescribir ejercicios de rehabilitación para ayudar a restaurar la fuerza, la flexibilidad y la función en la zona afectada. La fisioterapia puede acelerar el proceso de recuperación y reducir el riesgo de complicaciones
Prevención
Aunque es difícil evitar completamente las contusiones óseas, ya que muchas veces resultan de accidentes imprevistos o de actividades físicas intensas, existen algunas medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo de que ocurran:
- usar equipo de protección adecuado: al practicar deportes o actividades físicas que impliquen riesgo de lesiones, como ciclismo, skate, esquí y patinaje
- fortalecer los músculos y trabajar la flexibilidad: mantener un programa regular de ejercicios puede ayudar a reducir el riesgo de lesiones óseas y musculares. Esto incluye ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos y ejercicios de equilibrio
- calentamiento adecuado: puede incluir estiramientos dinámicos, ejercicios cardiovasculares ligeros y movimientos específicos relacionados con la actividad que se va a realizar
Referencias
DE GROSSI, Carla Martins; MARCHIORI, Edson; DOS SANTOS, Alair Augusto SMD. Compromiso óseo de la rodilla post-trauma: evaluación por resonancia magnética.*
AIHARA, André Yui; FERNANDES, Artur R. Correa; NATOUR, Jamil. Valor de los métodos de diagnóstico por imagen en la evaluación de reacciones/fracturas por estrés. Revista Brasileña de Reumatología, vol. 43, p. 175-184, 2003.
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