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Gusanos intestinales

Glosario de Salud del Einstein

CIE 10 - B65-B83

¿Qué son los gusanos intestinales?

Los gusanos intestinales son parásitos que habitan en el intestino humano, donde se alimentan y se reproducen. Varían en tamaño, pueden ser microscópicos o alcanzar varios centímetros. Estos parásitos son responsables de enfermedades como la ascariasis, conocida popularmente como lombriz, y la teniasis, llamada solitaria. La transmisión ocurre principalmente por la ingestión de alimentos o agua contaminados, así como por el contacto directo con heces infectadas.

Síntomas

Los síntomas de los gusanos intestinales dependen de la gravedad de la infección y del tipo de gusano que se instala en el organismo. El anquilostoma, causado por el gusano Necator americanus, por ejemplo, provoca anemia, y las tenias pueden llevar a la pérdida de apetito. Algunas personas pueden no presentar síntomas, lo que dificulta la identificación de la enfermedad. Sin embargo, entre los síntomas más comunes, que pueden aparecer solos o combinados, se encuentran:

Los síntomas más graves pueden incluir obstrucción intestinal, que ocurre cuando los gusanos bloquean el intestino e impiden el paso de los alimentos. En casos específicos de algunas de estas parasitosis, pueden presentarse problemas respiratorios, como dificultad para respirar, y neurológicos en el caso de la cisticercosis, como desmayos o pérdida de fuerza en los brazos o piernas.

Tipos

Existen varios tipos de gusanos intestinales con diferentes modos de transmisión. Los más comunes incluyen:

A imagem mostra diferentes tipos de vermes e parasitas, incluindo lombriga, tênia, oxiuro, giardia, ameba e ancilóstomos, todos causadores de infecções intestinais. Esses parasitas podem estar associados a condições como verminose e diarreia.
La imagen muestra diferentes tipos de gusanos y parásitos, incluyendo lombriz, tenia, oxiuro, giardia, ameba y anquilostomas, todos causantes de infecciones intestinales. Estos parásitos pueden estar asociados a condiciones como parasitosis y diarrea.
  • ascariasis (lombrices): causada por el gusano Ascaris lumbricoides. Es una infección intestinal bastante común. Su transmisión ocurre por la ingestión de huevos del gusano, generalmente a través de alimentos o agua contaminados.
  • teniasis (tenias): provocada por los gusanos Taenia solium o Taenia saginata. La infección intestinal ocurre al consumir carne poco cocida de animales infectados. En el organismo, los gusanos se adhieren a la pared intestinal y absorben nutrientes del cuerpo.
  • cisticercosis: causada por la ingestión de huevos de Taenia solium o Taenia saginata, presentes en las heces de personas con teniasis y que pueden contaminar el agua o los alimentos. En el organismo, las manifestaciones clínicas varían según el lugar donde se aloje el cisticerco, como el sistema nervioso central, los ojos o los músculos.
  • oxiuriasis (oxiuro): causada por el oxiuro Enterobius vermicularis. La transmisión ocurre por la ingestión de huevos del gusano, frecuentemente a través de manos o superficies contaminadas. En niños, es común la autoinfección al llevar la mano a la boca después de rascarse la región anal.
  • giardiasis (giardia): resulta de la ingestión de quistes del protozoo Giardia lamblia. Generalmente ocurre por el consumo de agua y alimentos contaminados, como agua de ríos, piscinas y lagos.
  • amibiasis (ameba): transmitida por la contaminación de agua y alimentos con heces que contienen los quistes de la ameba. La transmisión también puede ocurrir por contacto directo con manos u objetos contaminados, o al tocarse la boca después de contacto con la región anal (contacto oral-anal). Este parásito puede alojarse en otras regiones del cuerpo, como el hígado, los pulmones, la piel y, raramente, el cerebro.
  • anquilostomiasis (anquilostomas): causada por los gusanos Ancylostoma duodenale y Necator americanus. Penetran en la piel y migran hacia el intestino. La infección, conocida como anquilostoma, generalmente ocurre cuando una persona camina descalza sobre suelo contaminado.

Diagnóstico

El diagnóstico de los gusanos intestinales se realiza principalmente mediante el análisis de heces, que detecta huevos, quistes o los propios parásitos. En algunos casos, son necesarios análisis de sangre y estudios por imágenes, como radiografías, tomografías y resonancias magnéticas, para identificar complicaciones o infecciones fuera del intestino.

Tratamiento

El tratamiento de los gusanos intestinales puede incluir medicamentos antiparasitarios específicos para cada tipo de parásito. Es importante seguir la prescripción médica, y diversas especialidades pueden ser consultadas para tratar las parasitosis intestinales, entre ellas: medicina general, pediatría, infectología, gastroenterología o proctología. Generalmente, el tratamiento se extiende a todos los miembros de la familia para evitar la reinfección. En casos de anemia, puede ser necesaria la suplementación con hierro.

Prevención

Para prevenir las parasitosis intestinales, adopte las siguientes medidas:

  • Higienizar las manos antes de comer y después de usar el baño
  • Lavar y cocinar adecuadamente los alimentos
  • Beber solo agua potable
  • Evitar caminar descalzo en áreas posiblemente contaminadas
  • Mantener la higiene y desparasitación de las mascotas
  • Promover el saneamiento básico en su comunidad

Referencias

Sociedad Brasileña de Pediatría

Sociedad Brasileña de Medicina Familiar y Comunitaria

Manual MSD

Ministerio de Salud

Ministerio de Salud – Giardiasis

Secretaría de Salud del Estado – Amibiasis

Universidad Federal de Santa Catarina