Leptospirosis
Glosario de Salud del Einstein
CIE 10 - A27
CIE 10 - A27
La leptospirosis es una infección causada por bacterias conocidas como leptospiras, que afectan tanto a personas como a animales. La contaminación en los seres humanos ocurre a través de la orina de animales infectados, como bovinos, cerdos, perros y, principalmente, ratas. La infección se produce cuando una persona entra en contacto con la orina de estos animales enfermos o con agua y suelo contaminados, especialmente durante períodos de inundaciones o anegamientos.
Los síntomas de la leptospirosis pueden variar desde señales leves, similares a las de la gripe, hasta otros más graves. A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer signos adicionales como ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos), insuficiencia renal y hemorragias.
El período de aparición de los signos y síntomas puede variar entre dos y 30 días (en promedio de siete a 14 días) después de la exposición a áreas contaminadas. Los síntomas de la leptospirosis pueden ser diversos, pero comúnmente incluyen:
Es importante buscar atención médica si se sospecha de leptospirosis, especialmente si se ha estado en una zona donde la enfermedad es común. La detección y el tratamiento tempranos son fundamentales para evitar complicaciones.
La infección ocurre cuando la bacteria entra en el organismo de una persona, y ciertas circunstancias facilitan su propagación:
La transmisión de persona a persona es rara. El contagio de la leptospirosis ocurre entre animales y de estos al ser humano, a través del contacto de la orina del animal con la piel humana no íntegra.
Dado que se trata de una enfermedad con síntomas comunes a otras dolencias, el diagnóstico de la leptospirosis requiere que el paciente proporcione información detallada al médico, incluyendo datos sobre viajes recientes, riesgos ocupacionales y exposición a animales o agua contaminada.
Para un diagnóstico definitivo, se necesitan pruebas de laboratorio que normalmente implican la recolección de muestras de sangre. Estas muestras se analizan para detectar la presencia de la bacteria leptospira o de anticuerpos producidos por el sistema inmunológico para combatirla. Mientras no se obtiene el resultado definitivo, algunos exámenes de laboratorio pueden ayudar en la evaluación clínica cuando hay sospecha diagnóstica, como el hemograma, la evaluación de la función renal, hepática, entre otros análisis que ayudan al médico a identificar formas graves de la enfermedad.
El tratamiento de la leptospirosis generalmente implica el uso de antibióticos, como la doxiciclina o la penicilina, prescritos por un médico. En los casos más graves, puede ser necesaria la hospitalización para cuidados intensivos.
Las bacterias de la leptospirosis pueden sobrevivir durante meses, dependiendo de las condiciones del ambiente (temperatura, humedad, barro o aguas superficiales). Sin embargo, son sensibles a los desinfectantes comunes. La desinfección de reservorios de agua con lejía (hipoclorito de sodio al 2,5%) es una de las formas de prevenir la enfermedad. Además, para prevenir la leptospirosis se recomienda:
Organización Mundial de la Salud (OMS)
Telessaúde Unifesp
Ministerio de Salud - BVSMS
Ministerio de Salud - BVSMS
Ministerio de Salud - Preguntas Frecuentes sobre Inundaciones
Salud Bahía
Portal del Gobierno del Estado de Rondônia
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