El Einstein tiene además proyectos para crear otras CAR-T Cells, para diferentes blancos y cánceres. Y CAR-NK Cells también.
“La Natural Killer es otra célula que puede ayudar a enfrentar el cáncer. Trae la ventaja de no provocar la enfermedad de injerto contra huésped, así que no necesitaría ser extraída del propio paciente, lo que es interesante para simplificar el tratamiento y hacerlo accesible”, comenta Kerbauy. “Por otro lado, es más desafiante manipularla para que exprese los receptores deseados y se convierta en una CAR-NK”, completa.
En esa misma línea, la ciencia busca hacer alteraciones adicionales en las propias CAR-T Cells para que dejen de expresar proteínas que serían reconocidas como amenazas, en caso de ser infundidas en otros pacientes. Y también para hacerlas aún más potentes. Todas estas líneas son objeto de estudio en el Centro de Enseñanza e Investigación; por lo tanto, los profesionales vinculados a la organización tienen la posibilidad de entrar en contacto con esta tecnología de punta.
Actualmente, las CAR-T Cells se aplican solo en cánceres hematológicos, pero hay una búsqueda global de soluciones que las hagan eficaces también contra tumores sólidos. Uno de los blancos estudiados en el Einstein apunta justamente a ese logro.
“Otra línea futura, que evaluamos internamente, es desarrollar moléculas de ARN que generen alteraciones en los linfocitos y en otras células del sistema inmunológico dentro del paciente, en lugar de hacer todo esto fuera de él”, afirma Luiz Vicente Rizzo, director de Investigación del Einstein.
Esta lógica, impulsada por el éxito de las vacunas de ARN durante la pandemia de Covid-19, simplificaría mucho el tratamiento. Posiblemente, la persona recibiría cada cierto tiempo dosis de un medicamento que estimularía cambios en las células de defensa capaces de hacer que se unan al cáncer y lo destruyan.