El Einstein desarrolla un ambiente único que lo coloca en la frontera del conocimiento en diferentes frentes del cuidado de la salud, trayendo beneficios para pacientes y profesionales
Crear un ambiente que mejore y facilite la trayectoria del paciente —en lugar de transitar por diferentes sistemas de salud sin apoyo— es un objetivo de las organizaciones de salud más avanzadas. De una forma u otra, esta visión integraba la misión del Einstein Hospital Israelita desde su creación, en 1955. Desde entonces, la innovación solo ganó fuerza en la organización.
En 1986, en medio de una revolución en los exámenes de imagen, el Einstein se convirtió en el primer hospital de América Latina en contar con un equipo de resonancia magnética (el segundo equipo de la región también fue adquirido por la organización). “Fue una época en que la organización mostró su liderazgo en la introducción de nuevas tecnologías”, señala Henrique Neves, director general del Einstein.
Al adquirir y desarrollar nuevas tecnologías en salud de forma constante, un centro de excelencia se acostumbra a evaluar y revisar sus propios procesos con el fin de mejorar el cuidado. Se crea, entonces, una cultura de innovación continua en cada actividad, lo que beneficia a los pacientes, y a los profesionales de salud, que terminan utilizando las tecnologías y los procesos más avanzados.
“Las nuevas tecnologías, con frecuencia, destruyen formas anteriores de hacer las cosas. El Einstein se acostumbró a este proceso continuo de repensar sus procesos para buscar la excelencia”
Henrique Neves, director general del Einstein
Ya en los años 2000, se fortaleció la tendencia de creación de ecosistemas en salud, con organizaciones formando alianzas y creando procesos, productos y servicios propios para atender las diferentes demandas del paciente en un solo ambiente. Ante esto, el Einstein fue más allá y pasó a fortalecer y diversificar su portafolio con procesos, servicios y productos que, juntos, crean una sinergia en favor del cuidado.
Por ejemplo: la organización cuenta hoy con áreas robustas de Enseñanza, Investigación e Innovación, y la experiencia de administrar más de 30 unidades del SUS. Resultado: el conocimiento clínico y asistencial circula de manera integral, lo que mejora la atención de las personas y prepara a los profesionales para el futuro.
Sidney Klajner, presidente del Einstein, concluye: “La estrategia es hacer que nuestro ambiente sea atractivo para que las mejores ideas aparezcan. Tenemos todo lo necesario para eso: pacientes de la red pública y privada, mentores, profesores, investigadores, estructura para validación de tecnología, equipamiento de punta, cursos, capacidad de inversión”.



















